El socialismo de Eibar, según Ramón Lamoneda Fernández

Historia

En principio, puede llamarnos la atención el título de este artículo, dado que Ramón Lamoneda Fernández no parece que presentase a lo largo de su larga e intensísima vida en el seno del PSOE y de la UGT, incluida su salida del Partido y su reingreso en el mismo al comienzo de la Segunda República, vinculación alguna con los socialistas vascos. Pero publicó en “El Socialista” un artículo sobre los progresos del socialismo de Eibar, a comienzos de 1914 (nº 1689), que rescatamos en este trabajo para aportar más materiales para el conocimiento de una de las experiencias socialistas más intensas y peculiares no sólo en el País Vasco, sino en todo el socialismo español en las primeras décadas del siglo XX.

Efectivamente, Lamoneda publicó un largo artículo a propósito de la decisión del Ayuntamiento de Eibar de presentar al Gobierno una moción contra la Guerra de Marruecos, bajo el impulso de los socialistas. El autor había realizado una breve visita a la localidad guipuzcoana, y aprovechaba la noticia para informar de los avances del socialismo en la misma. Lamoneda opinaba, además, que era muy beneficioso que se divulgasen noticias de los lugares donde había calado el socialismo.

Lamoneda insistía en algo que hemos estudiado y visto cuando nos hemos acercado al estudio del socialismo de Eibar. Nos referimos a la tradición democrática de esta localidad. Además, era un ejemplo de desarrollo industrial, como habrían demostrado sus productos en el pabellón español de la Exposición de Gante.

El autor había conocido en su viaje el desarrollo demográfico de la localidad con el ensanche ya en las colinas. Aludía a la peculiaridad industrial de Eibar, de casa-taller.

Para Lamoneda, Eibar pronto sería socialista, porque los militantes se habían ganado el respeto del pueblo. También elogiaba el papel de los republicanos. Otro aspecto que destacaba era el clima de tranquilidad que reinaba y que posibilitaba la acción sindical de propaganda. Este clima era fruto del sistema industrial de Eibar, que aminoraba mucho la tensión entre el patrono y el obrero. Los conflictos no generaban tensiones y acritudes. Por su parte, la Cooperativa socialista estaba muy desarrollada, y contaba con una situación económica saneada. Tenía tres tiendas, una fábrica de chocolates, y disfrutaba de la confianza de los consumidores por la calidad de los productos.

El Centro Obrero se había quedado pequeño, estando proyectada la construcción de una gran Casa del Pueblo, en un lugar destacado de Eibar, frente al Ayuntamiento. El presupuesto era elevado, más de cincuenta mil duros.

Había aumentado el número de concejales socialistas, y Lamoneda aludía a Eulogio Urréjola Ortiz de Guinea, en ese momento un activo y, que como bien sabemos, desarrollaría un intensísimo compromiso socialista en Eibar y en Bilbao. El Ayuntamiento de Eibar había puesto en marcha una escuela profesional de pistoleros, en la que los jóvenes podían desarrollar su capacidad creativa y productiva. Algunos socialistas estaban al frente de las clases. Lamoneda veía en este sistema de enseñanza reminiscencias belgas. Eibar, en palabras del articulista, “nos aproxima y une a la Europa de la cultura y de la democracia”.

Para acercarnos a la vida y obra de Ramón Lamoneda es imprescindible, al menos, consultar su ficha en el Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Sobre el socialismo de Eibar hemos escrito algunos trabajos donde, además, citábamos fuentes. También es necesaria esta consulta del Diccionario para conocer a Urréjola Ortiz de Guinea.

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