Virginia González y la reforma en la legislación de la maternidad obrera

Historia

Virginia González Polo (1873-1923) es una de las figuras capitales del socialismo español. Guarnecedora de profesión, escribió en La Lucha de Clases, fundó y presidió el Grupo Femenino Socialista de Bilbao en 1904, activa sindicalista en la UGT, miembro destacadísimo del Grupo Femenino Socialista de Madrid, propagandista de las ideas socialistas en innumerables actos por toda España, especialmente con Andrés Saborit, vocal del Comité Nacional del PSOE entre 1915 y 1918, perseguida por las autoridades, aunque terminaría abandonando al Partido en abril de 1921, participando en la creación del Partido Comunista Obrero Español, aunque moriría muy pronto.

Pues bien, en este artículo nos hacemos eco de una de sus contribuciones a la legislación laboral favorable a las mujeres.

Virginia González fue delegada representante de los zapateros bilbaínos en el VIII Congreso de la UGT de 1905. En dicho Congreso presentó una proposición para que se solicitase al Instituto de Reformas Sociales la reforma del artículo noveno de la ley que regulaba el trabajo de las mujeres y los niños para que se ampliase el tiempo de permiso antes y después del parto de las obreras, que por esa razón debía abandonar su puesto de trabajo. La Ley Dato de 13 de marzo de 1900 fijaba las condiciones de trabajo de las mujeres y los niños, abordando por vez primera la cuestión de la maternidad al establecer la prohibición de trabajar durante las tres semanas posteriores al parto, con la consiguiente reserva del puesto de trabajo durante ese tiempo. El problema es que sí se privaba de salario con lo que esta disposición fue incumplida en numerosas ocasiones por las propias trabajadoras. El artículo noveno también regulaba la cuestión de la lactancia. Aunque las horas de lactancia no producían rebaja salarial tampoco debió ser muy efectiva esta parte de la disposición porque hay que señalar que el trabajo era, en muchas ocasiones, a destajo.

La propuesta de Virginia González fue aprobada por unanimidad en el Congreso y se elevó al Instituto de Reformas Sociales, organismo que aprobó dicha reforma. Pasó a las Cortes, que también aprobó el cambio en 1907. Posteriormente, en 1923 se produciría una nueva reforma.

El nuevo artículo noveno ampliaba el plazo de cuatro a seis semanas posteriores al alumbramiento, y nunca menos que las cuatro semanas. Para la ampliación a partir de cuatro y hasta seis, era necesaria una certificación médica.

Pero, además, las trabajadoras, entrando en el octavo mes de embarazo, podrían solicitar el cese en el trabajo si contaban con un informe facultativo favorable, teniendo derecho a que se le reservase el puesto de trabajo como en el caso del permiso después de dar a luz.

Podemos consultar el número 1089 de “El Socialista”, y el trabajo (en la red) de Gloria Nielfa, “Trabajo, legislación y género en la España contemporánea: los orígenes de la legislación laboral”. Por fin, para profundizar sobre la vida y obra de Virginia López debemos recurrir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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