Los socialistas y los gastos por la boda de Alfonso XIII en Madrid

Historia

Como es sabido, el 31 de mayo de 1906 el rey Alfonso XIII se casó con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg. En este artículo nos acercamos a la postura de los socialistas en el Ayuntamiento de Madrid en relación con los festejos que se iban a organizar.

Los socialistas publicaron en el número del 4 de mayo de 1906 de su órgano oficial su opinión sobre los gastos que el Ayuntamiento de Madrid quería hacer con motivo de la boda real, denunciando que, a pesar de la escasez financiera que padecía, estaba dispuesto a gastar miles de pesetas en “luces, en colgaduras, en música, en batalla de flores y en otras muchas cosas superfluas”, sabiendo, además, las dificultades que estaban padeciendo las clases populares en la capital.

Los socialistas no solamente denunciaban lo que consideraban un derroche sino también que ningún periódico se había hecho eco de esta situación. La razón para los socialistas estaba en que los festejos atraerían gente a Madrid, y al ser un hecho muy reseñable, las ventas de periódicos se iban a multiplicar, con la correspondiente ganancia.

En el mismo número se insertó la crónica del debate municipal sobre los gastos de los festejos del enlace real. Pablo Iglesias insistió en que debía indicarse todo lo que se gastaba porque en esa sesión del 20 de abril, cuando comenzó a tratarse esta cuestión, no se sabía lo que se iba a hacer ni a cuánto ascendería. Además, el alcalde había autorizado a las Comisiones para hacer los gastos sin mucha limitación. Iglesias veía el peligro de que esta autorización tan amplia derivara en un gasto excesivo. Por otro lado, afirmó que la minoría socialista no iba a apoyar ningún gasto para la boda real. En esos momentos de dificultades para el Ayuntamiento y para el pueblo de Madrid los festejos eran considerados un insulto para los que carecían de medios de vida.

En el debate Pablo Iglesias siguió planteando la postura socialista en relación con la boda y sus gastos. El alcalde había insistido que los festejos eran beneficiosos para el comercio y para los trabajadores, además de que se acentuaba la caridad de la familia real. Pero para el líder socialista esos festejos no eran beneficiosos para los trabajadores, sino para la burguesía, y consideraba que no era honroso vivir de la limosna. Los obreros conseguirían más si el dinero fuera hacia obras de utilidad.

Los concejales socialistas y republicanos votaron en contra de la moción municipal, pero salió adelante, dado que no tenían votos suficientes.

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