La batalla del Jarama en El Socialista

Historia

Entre el 6 y el 27 de febrero de 1937 se desarrolló una de las batallas más conocidas de la Guerra Civil por múltiples razones: por la envergadura de las fuerzas que intervinieron en ella, por ser, realmente, el primer combate entre fuerzas más o menos equilibradas desde el comienzo de la contienda, por la combinación del empleo de infantería, carros de combate y aviación antes de la Segunda Guerra Mundial, por la multiplicidad de nacionalidades de los combatientes y del armamento empleado, por constituir una terrible sangría que quitó la vida a miles de soldados, y porque su resultado supuso una especie de “tablas”, aunque el bando republicano consiguió que no se cumpliera el objetivo de los rebeldes de cortar la comunicación de la capital con el Mediterráneo dentro de la Batalla por Madrid.

En este trabajo seguiremos la batalla desde la perspectiva de El Socialista, en el 80 aniversario de aquel febrero en el sureste de Madrid.

En el número de 7 de febrero se insertaba el parte de guerra del día anterior de las diez de la noche en el que se señalaba que en el sector del Jarama se había producido un intenso ataque por tres puntos: La Marañosa, San Martín de la Vega y Ciempozuelos. El parte informaba que se había resistido valerosamente, y que el ataque había sido contenido, obligando al enemigo a reforzar con otra columna uno de los puntos de mayor resistencia. También se incluía el parte del Ministerio de Marina y Aire informando del despegue y ataque de nueve aparatos de caza sobre las formaciones enemigas en La Marañosa. Esta es la primera mención de lo que sería la batalla en el diario socialista, que abría sus páginas ese día con las noticias de los combates en Montoro y Lopera en Córdoba.

En el siguiente número ya el Jarama pasó en grandes titulares a la primera plana. Esos titulares hablaban de que las “armas leales” habían contenido el ataque iniciado en el sector del Jarama, aunque todavía no se explicaba mucho de lo que estaba ocurriendo frente al relato de otros combates que llevaban un tiempo produciéndose, o ante lo que estaba ocurriendo con la ocupación de Málaga, y combates en el madrileño Parque del Oeste. Encontramos una mención del Jarama en el número del 12 de febrero, pero muy breve, habida cuenta de que no había habido mucha actividad. Al día siguiente, en cambio, se aludía en los titulares al combate aéreo favorable a la República sobre los cielos de Arganda del Rey. Pero, quizás, sea más relevante el editorial del diario sobre la atención que había que prestar a la defensa de Madrid, una vez caída Málaga, dentro de la honda repercusión que generó la toma de la ciudad andaluza y sus terribles consecuencias a raíz de lo que conocemos como la “desbandá”. El Socialista hizo en esos días de febrero una serie de llamamientos a la unidad, al apoyo del gobierno de Largo Caballero, a intentar ganar la guerra frente al planteamiento de una revolución, a la responsabilidad de todos, y al establecimiento de un mando único y bien estructurado. Es interesante señalar que se publicaron las declaraciones tanto de los comunistas como de la Comisión Ejecutiva del PSOE sobre las consecuencias de Málaga, abogando al sentido de responsabilidad, unidad, y para dejar de gastar energías en cuestiones “sin trascendencia social”. El PSOE, además declaraba que siempre había apoyado al gobierno.

El día 14 se informaba de un ataque fuerte del enemigo en el frente del Jarama empleando granadas de mano alemanas, aunque habría sido rechazado de forma enérgica. También se aludía a un combate aéreo con el derribo de tres cazas, y la muerte de un piloto italiano carbonizado. En el combate habían participado tres junkers y veinte cazas enemigos. No se habrían producido bajas propias.

El día 16 se explicaba en el parte de guerra del domingo no había habido variaciones importantes, aunque sí en el del lunes día 15 la intensidad renovada del ataque, aunque el enemigo no habría conseguido tomar posiciones nuevas, y se había conseguido incautar material de guerra, como un cañón antitanque y dos tanques. En el aire se había conseguido alcanzar a un trimotor. Los combates aéreos volvieron a protagonizar el siguiente número de El Socialista con un titular sobre el derribo de cuatro aparatos del enemigo. En dicho número también se aludía a los cambios en la organización del mando en la defensa de Madrid. El general Pozas se quedaría con el mando de la Sierra, Guadalajara y Extremadura.

Miaja centralizaría el mando de todo lo concerniente a Madrid y sus alrededores y líneas desde Las Rozas hasta Aranjuez, aunque no se aludía en el periódico a los problemas entre ambos generales. Miaja compareció ante los periodistas el 17 de febrero por la mañana y por la tarde, y El Socialista publicó lo declarado al día siguiente en primera plana. El general declaró que en el frente del Jarama se había avanzado con resultados positivos con el comandante Líster, y en La Marañosa se había parada al enemigo, haciéndole retroceder. Al parecer, un periodista extranjero preguntó a Miaja si se había quedado libre la carretera de Valencia, y éste contestó que eso ni se preguntaba porque el enemigo nunca había puesto sus pies en dicha carretera “y ni los pondrá”.

En el número del 19 de febrero se incluía el habitual parte de guerra del día anterior con mención a combates en La Marañosa y Morata de Tajuña. En ese número se recogía la noticia de la caída en el frente del Jarama de Eduardo Belmonte Bravo, miembro del PSOE y de la UGT en el Sindicato de Seguros.

En el número del 21 se incluía las declaraciones de satisfacción de Miaja al regresar de los frentes madrileños. Ante las concentraciones de fuerzas en el Jarama respondió que el Ejército Popular dominaría la situación si llegaba a producirse un ataque.

En el número del día 23 el periódico socialista incluía un artículo monográfico sobre la batalla del Jarama en su primera página, con algunos párrafos censurados, en el que se respiraba optimismo ante las noticias recibidas del mismo, y se señalaba que el peligro parecía conjurado. Seguramente se recuperarían las tierras perdidas pero el objetivo de asegurar Madrid se había logrado, quedando el abastecimiento de la ciudad asegurado y las conexiones con el exterior. El atasco en el Jarama, opinaba El Socialista, obligaría al enemigo a concentrarse de nuevo en Madrid capital. Al final todo se relacionaba, en realidad con Madrid. No parecía suficiente que hubiera terminado para Madrid la inquietud del Jarama, era indispensable que Madrid comenzase a conocer las victorias en el Jarama, “prólogo seguro de la gran victoria de Madrid.”. El artículo aludía a que lo que había ocurrido en el Jarama era fruto de un ejército bien mandado y decidido, en clara alusión a la decisión centralizadora con Miaja. Además, se aludía a las victorias en el frente del Jarama en el parte de guerra del domingo anterior, con el ataque en el río Jarama, fruto de la disciplina.

En el número del día 24 se encabeza el período con la ofensiva en el Jarama. Al día siguiente, el titular era aún mayor, y se detalla más la ofensiva en el parte de guerra correspondiente.

En el número del día 27 se publicó un artículo sobre la batalla del Jarama de Julián Zugazagoitia, firmado con el pseudónimo de Fermín Mendieta. Estaba escrito en Arganda unos días antes. Se trata de una crónica muy viva, y termina con un largo comentario sobre la necesidad de la unidad de mando y la “unidad de entusiasmo”, algo más complicado que lo primero para el destacado socialista. Si se pensaba que por la extensión de los frentes las operaciones a realizar eran atribuidas a fuerzas distintas, entrando en la acción con entusiasmo, los retrasos y perezas de unos obrarán sobre los logros de los otros disminuyendo su importancia unas veces o anulándolos. El veía que eso ocurría en dicho frente. Los carabineros habían tomado a pecho cubrir los objetivos asignados, pero una vez ganados con gran sacrificio tendrían que ser abandonados por no haber conseguido otras unidades los suyos. Habría que volver a atacar y eso es irritante. Las mejores tropas sufren en su moral ya que no son insensibles a la inutilidad de su esfuerzo. La falta de esfuerzo de los perezosos lo hace inútil. En todo caso, los carabineros de la Quinta Brigada Mixta eran soldados de máxima confianza.

El día 28 se hablaba en primera plana que se era dueño de la situación, y que el fracaso del enemigo en Madrid debilitaba sus actividades.

Hemos empleado como fuente los números de El Socialista entre el 7 y el 28 de febrero de 1937.

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