Amilcare Cipriani, el revolucionario italiano

Historia

“Amilcare Cipriani ha fallecido en esta capital a la edad de setenta y tres años. Había sido compañero de Garibaldi y combatido en las filas francesas en 1870, habiendo sido condenado por participación en la Commune. Varias veces fue elegido diputado por varios distritos de Italia, negándose siempre a tomar asiento en la Cámara por no verse obligado a prestar juramento a la dinastía.-Radio”.

El 30 de abril de 1918 moría Amilcare Cipriani, un personaje fundamental en la historia contemporánea de Italia por su participación en el Risorgimento, por su lucha en Grecia, por su compromiso en la Comuna de París y por su militancia anarquista. Cipriani fue un revolucionario, casi un prototipo de las luchas del siglo XIX. Los socialistas españoles, a pesar de que no todas sus ideas y compromisos tenían que ver con el socialismo en sí, no pudieron dejar rendirle un homenaje en las páginas de El Socialista (nº 3200) en la hora de su muerte.

Amilcare Cipriani nació en Anzio en el año 1844. Cuando tan sólo era un adolescente se unió a la lucha de Garibaldi en la batalla de Solferino. Estuvo en la Spedizione dei Mille en Sicilia para conquistar el Reino y expulsar a los Borbones. Siguió a Garibaldi en la aventura del intento de conquista de Roma, que terminó en la derrota de Aspromonte a fines de agosto de 1862. Si Garibaldi resultó herido, nuestro protagonista consiguió huir y marchó a Grecia.

En el país heleno su inquietud le llevó a formar el Club Democrático, y se comprometió en la revolución contra Otón I en ese mismo año de 1862.

Cipriani se unió a la Primera Internacional, y en 1871 estuvo en la defensa de la Comuna de París. Fue detenido y condenado a muerte, aunque sería deportado a Nueva Caledonia. Gracias a la amnistía de 1880 pudo regresar a Francia, aunque sería expulsado casi de inmediato.

Nuestro protagonista marchó a la ya unificada Italia. En 1881 sería detenido por participar en conspiraciones, y enviado a prisión. Gracias a una campaña popular pudo salir de la cárcel en 1888. Su compromiso ya en línea anarquista le hizo renunciar a seguir participando en la Segunda Internacional.

Cipriani no descansó ni un minuto porque en 1897 se unió al hijo de Garibaldi y otros garibaldinos para luchar en la guerra greco-turca. Allí fue herido, y también volvería a prisión en 1898 en Italia.

Cipriani sería elegido numerosas veces para el parlamento italiano, pero no se incorporó porque se negó siempre a jurar fidelidad a la Corona. En 1891 estaría en la fundación del Partido Socialista Revolucionario Anarquista.

Falleció en París.

Los socialistas españoles destacaron en su artículo las “bárbaras sentencias” dictadas contra él en los Tribunales, “al estilo de lo que se acostumbra en España”. Así pues, no sólo no asumió su puesto en el parlamento italiano solamente por su negativa a jurar fidelidad al rey, sino también porque se vio privado de sus derechos políticos en muchas ocasiones, algo que se destacaba en el artículo. No olvidemos que los socialistas siempre fueron favorables a estar representados en el poder legislativo. En el texto se ponderaba como una gran virtud el altruismo de Cipriani desde muy joven, como lo había demostrado su marcha como voluntario detrás de Garibaldi. Su participación en la Comuna parisina era otro hecho fundamental a destacar.

Su intensa vida de lucha no le impediría cultivar la faceta intelectual en muchos escritos en los cuales “al lado de reflejos bruscos de su alma apasionada vibraba también una sensibilidad tierna y exquisita, y una clarividencia honda de los problemas que dividen y empequeñecen a los hombres

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