Indalecio Prieto ante las Constituyentes

Historia

Indalecio Prieto, a la sazón Ministro de Hacienda en el Gobierno Provisional, realizó unas declaraciones el 11 de junio de 1931 sobre las Cortes Constituyentes que debían reunirse a partir de las elecciones del día 28 de dicho mes.

El primer punto que trató fue la cuestión de la sede. Al parecer, el Gobierno Provisional había previsto que las Cortes pudieran reunirse en un sitio adecuado si las circunstancias así lo exigían. Esa previsión tenía que ver con los posibles problemas derivados del duro verano madrileño que podían provocar elevadas temperaturas en las salas del Congreso, ya que el trabajo parlamentario debía comenzar en pleno verano. Prieto recordaba lo que había ocurrido en el verano de 1923 cuando se reunió la Comisión de Responsabilidades. Por nuestra parte, debemos aludir que aquellas reuniones tuvieron que ver con el Desastre de Annual, justo antes del golpe de Primo de Rivera. Por otro lado, anunciaba que el Congreso debía estar rodeado de todas las garantías de libertad y orden que requería su importante trabajo, impidiendo cualquier coacción exterior callejera. En todo caso, si no se producían contingencias especiales ni un excesivo calor la asamblea constituyente se reuniría en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Interesa resaltar que Prieto aludió al precedente histórico alemán, ya que, como es sabido, la Constitución de la República no se había elaborado en Berlín, sino en Weimar, de ahí el apelativo que llevó tanto el texto constitucional como el nuevo régimen político.

Prieto se lamentaba que algunos periódicos se hacían eco, en virtud del estrenado clima de libertad de prensa, de determinadas acciones y campañas de movimientos sindicalistas, anarquistas o comunistas que el ministro consideraba como de poca importancia, y que podrían generar conflictos sociales con el fin de quebrantar la situación política de los tres ministros socialistas por pertenecer a un gobierno republicano.

La parte más importante de las declaraciones tenía que ver con la postura socialista ante las elecciones a Cortes Constituyentes y en relación con la coalición republicano-socialista. En el primer caso, expresó la generosidad del Partido en relación con las candidaturas de miembros que no eran socialistas en lugares donde la elección estuviera asegurada para que llegaran a las Cortes figuras intelectuales destacadas, citando a Felipe Sánchez Román, Gregorio Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset.

En consecuencia, los socialistas estaban empeñados en mantener la coalición con los republicanos en todas partes, aunque no se descartaba que en algunos distritos electorales, por cuestiones más locales, se pudieran presentar candidaturas separadas, al considerar que los “enemigos”, es decir, los monárquicos no presentaban un peligro real por la supuesta desmoralización que reinaba en sus filas. Por otro lado, a los socialistas les convenía en algunos lugares hacer una demostración de fuerza electoral no tanto frente a la derecha, sino en relación con los anarcosindicalistas.

Por fin, consideraba que la futura minoría socialista de las Cortes sería la fuerza más “homogénea, disciplinada y vigorosa”. Las declaraciones fueron recogidas en el número 6.970 de El Socialista.

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