El programa municipal socialista a finales del siglo XIX

Historia

El PSOE desarrolló una intensa vocación municipalista a lo largo de su dilatada Historia. En este artículo nos centraremos en el programa municipal que se aprobó en el Congreso valenciano del verano de 1892 con el fin de ahondar en una cuestión a la que venimos dedicando cierta atención.

El programa puede ser calificado de ambicioso, planteando un modelo de Ayuntamiento con vocación de justicia social, y no como un simple gestor de servicios públicos, aunque también, pero especialmente en lo referido a los trabajadores y trabajadoras. La modernidad de casi todas las propuestas nos parece incontestable.

En primer lugar, se pretendía la abolición de los impuestos perjudiciales para la clase obrera. Aunque no se citaba explícitamente, en la mente socialista estaban los consumos, que gravaban productos de primera necesidad, y contra los que lucharon siempre hasta su abolición.

El segundo punto tenía que ver con la fijación de un salario mínimo para los empleados del Ayuntamiento, con ajustes anuales en negociación con las Sociedades Obreras. Esos empleados u obreros municipales, por otra parte, disfrutarían de una jornada de ocho horas. Era importante en materia salarial que se fijaran las retribuciones de las funciones municipales con arreglo al salario máximo que percibían los trabajadores para que los concejales obreros pudieran desempeñar sus funciones.

Cada Ayuntamiento debía dotar comedores escolares (“cantinas escolares”) para los hijos de los trabajadores. Esos niños tendrían derecho a una entrega de ropa y calzado en verano e invierno. En este sentido, había que crear, además,” casas de maternidad” para los hijos de las trabajadoras, ya fuera en horario diurno, ya en el nocturno.

El Municipio crearía un servicio de asistencia sanitaria y farmacéutica gratuitos. Se debían abrir asilos para ancianos e inválidos, así como “asilos de noche” con distribución de víveres para viandantes y personas que buscasen trabajo sin domicilio fijo.

Había que establecer casas de baños y lavaderos públicos gratuitos.

El Municipio debía arbitrar espacios para que las Sociedades Obreras pudieran tener sus sedes sociales.

Se debían suprimir las subvenciones de tipo religioso.

Por fin, los Ayuntamientos tendrían que velar por el exacto cumplimiento de las Ordenanzas municipales en materia de higiene o salubridad de las viviendas, análisis de los alimentos en venta, derribo de casas denunciadas y andamiaje de las obras, cuestiones que tenían mucho que ver con las clases humildes de las ciudades y pueblos españoles.

Podemos consultar el programa en el número 340 de El Socialista, del mes de septiembre de 1892.

Sobre la vocación municipal socialista es imprescindible la consulta del libro de Manuel Corpa Rumayor que, en 2006, publicó la Fundación Pablo Iglesias, titulado Los pioneros. La política socialista en los ayuntamientos, entre 1891 y 1905, así como, el más reciente, y muy renovador trabajo de Santiago de Miguel Salanova, Republicanos y Socialistas. El nacimiento de la acción política municipal en Madrid, (1891-1909), publicado en Madrid en el año 2017.

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