Los progresos sociales de Dinamarca para los socialistas españoles a la altura de 1929

Historia

A comienzos del año 1929 los reyes de Dinamarca visitaron España y El Socialista publicó un artículo para demostrar los avances sociales en el país nórdico donde el socialismo se había convertido en la principal fuerza política. Los socialistas españoles siempre dedicaron mucha atención desde los inicios de El Socialista a la situación danesa. En varios artículos hemos reflejado ese interés, y en el presente reforzamos este conocimiento.

 

La capacidad de los socialistas daneses para influir en la política comenzaría a verse en el horizonte con la escisión del ala radical del Partido Liberal en 1905. Los expulsados del Partido se reunieron en mayo en Odense y crearon una nueva formación política, La Izquierda Radical o Partido Social Liberal. El programa de este Partido en ese momento histórico iba encaminado hacia la adopción de políticas sociales en aras de ir construyendo el primer Estado del Bienestar. Eso motivó que los socialistas decidieran acercarse a los radicales. En 1909 y 1913 apoyaron a los gobiernos formados por Theodor Zahle. Pero este apoyo defendido por el líder del Partido, Thorvald Stauning, concitó polémica interna en el socialismo danés. En todo caso, Stauning sería la figura clave del Partido hasta 1939. Esta vía reformista adoptada por el socialismo danés consiguió, además de la aprobación de mejoras sociales, un cambio en el sistema político, con la reforma constitucional de 1915, que permitió el reconocimiento del sufragio universal masculino y femenino, además de democratizar el viejo sistema político liberal. Los socialistas daneses en lo que siempre se mostraron firmes fue en su acusado antimilitarismo y contra el gasto en armamento. La Gran Guerra afectó gravemente a la situación económica y política, a pesar de no participar en el conflicto. A partir de los años veinte la socialdemocracia danesa adquirió un protagonismo evidente en la política del país, poniendo en marcha una política de bienestar. Esa sería la causa por la que los socialistas españoles sintieran un gran interés por lo que allí ocurría.

Para El Socialista el país nórdico, a pesar de su pequeña extensión, era un ejemplo de civilización, especialmente por la actuación de los socialistas en el poder.

La primera cuestión que se valoraba desde España era la decisión sobre el desarme del país, aprobado en 1924 a instancias del presidente socialista del Gobierno, y que elaboró el ministro de Defensa, el tipógrafo Rasmussen. El ejército se había convertido en una milicia ciudadana. Además, el porcentaje que se dedicaba a cuestiones de defensa en el presupuesto estatal no superaba el 12%. En todo caso, la cuestión del desarme no fue tan fácil de conseguir.

De forma paralela a la disminución presupuestaria del apartado militar se había subido sustancialmente el gasto destinado a la educación, llegando en ese momento al 16% del total del presupuesto general. Esa sería la causa, para los socialistas españoles, de la erradicación del analfabetismo.

En materia social, la quinta parte del presupuesto se dedicaba a los retiros obreros, pensiones, atención a enfermos, subvenciones para obras municipales y construcción de casas baratas.

El Socialista citaba a Frederic Howe en su obra Dinamarca (1921), algunos de cuyos párrafos había reproducido La Voz, cuando definía al país como una nación de trabajadores y de clase media, y que la vida del mismo se adaptaba a unos y otros. No habría multimillonarios. Debemos recordar que Howe fue un político norteamericano que tuvo responsabilidades en inmigración, y fue un prolífico autor, en la izquierda de la Administración Roosevelt.

La iniciativa del pueblo danés no se habría puesto en marcha por el deseo de adquirir riqueza sino por la obtención de un beneficio común con cooperativas, centros educativos y en organizaciones políticas en la que campesinos y trabajadores participaban activamente. El periódico obrero quería plasmar que en Dinamarca se respetaban los derechos, y por eso el país progresaba.

En conclusión, el tópico de algo olía a podrido en Dinamarca no era cierto.

Véase el número 6.239 de El Socialista. En varios trabajos nos hemos acercado a la socialdemocracia danesa en este medio de El Obrero, como hemos expuesto al principio.

Etiquetado como :
Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido