Los socialistas ante el “albiñanismo” en 1932

Historia

En un anterior artículo explicamos quien fue José María Albiñana y su Partido Nacionalista Español. Pues bien, en esta nueva entrega estudiamos la opinión que los socialistas tenían de este movimiento, en el verano de 1932, a través de un editorial en El Socialista. Interesa, además, por los comentarios sobre la existencia del fascismo en España hasta el momento desde la perspectiva socialista.

 

El periódico se preguntaba si el albiñanismo era o no un problema para la República. En realidad, al parecer, todo el mundo se tomaba a broma este Partido y apenas se le daba importancia, se confesaba. Pero la segunda pregunta parecía más importante: ¿tendría importancia mañana? Se calificaba a Albiñana como el tipo indicado para poner en marcha un movimiento fascista. Sus características personales le podían convertir en un personaje peligroso si conseguía financiación.

Por eso se ponía sobre aviso al Gobierno, y más cuando la policía había descubierto en esa época en el Centro albiñalista de Madrid gran cantidad de armas, produciéndose muchas detenciones, entre ellas la del propio Albiñana. Por otro lado, el gobernador de Bilbao había clausurado el Círculo nacionalista, incautándose la policía de numerosa documentación.

Por todo ello, aunque ahora no parecía preocupar Albiñana y los suyos, en política siempre había muchas incógnitas.

El Socialista consideraba que en ese momento el partido más cercano al fascismo era el de Albiñana. No contaba con muchos afiliados, y parecía muy “estrafalario”, y hasta absurdo, pero por mucho que así se considerase no dejaba de ser la primera célula del fascismo español con un jefe con cualidades para abanderarlo, ya que el fascismo necesitaba, siempre a juicio del periódico socialista, un “demagogo sin escrúpulos”, que no se detuviese en medios para conseguir su fin, y que no era otro que el exterminio de las fuerzas progresistas.

El periódico analizaba además que hasta el momento no había arraigado el fascismo en España porque no se habían dado las circunstancias para ello. Los socialistas no consideraban que la Dictadura de Primo de Rivera hubiese sido fascista. El fascismo sería la consecuencia de la agudización de la lucha de clases, y la dictadura militar lo que habría hecho era solucionar un problema político. Y en España la lucha de clases no había llegado a ese punto crítico porque en el parlamento la fuerza del proletariado no era temible, una apreciación curiosa viniendo del socialismo, casi la única fuerza en ese sentido, reconociendo que, como bien sabemos, era la principal minoría de las Cortes, aunque no las dominaban. Pero, también era cierto que, precisamente, con la República se había abierto el camino hacia la preponderancia del proletariado, y por eso se tendía a la agudización de la lucha de clases, por lo que comenzaban a darse las circunstancias para que iniciase su presencia el fascismo. Era una cuestión de tiempo que se consolidase, de ahí la prevención hacia su primera formulación.

Hemos consultado el número 7334 de El Socialista.

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