Julián Besteiro y el laborismo en 1927

Historia

No podemos negar que uno de los temas prioritarios de nuestras investigaciones sobre el socialismo y el movimiento obrero es el del laborismo, y más concretamente, el de la importancia del mismo como modelo alternativo del comunismo para el socialismo español en los años veinte. En este sentido, vamos ya acumulando distintos artículos sobre esta cuestión que no ha sido tratada aún monográficamente, habiendo sido Pérez Ledesma quien nos estimuló a este estudio desde la reseña que publicó hace ya más de dos décadas del libro de Santos Juliá sobre la acción policía del socialismo español.

 

En este nuevo aporte acudimos a un personaje socialista de importancia capital, a Julián Besteiro. El intelectual trató el asunto en un artículo que publicó en El Trabajo para el primero de mayo de 1927, y que reprodujo El Socialista unos días después. Lleva el título de “El socialismo en Inglaterra y en el Continente Europeo”.

Besteiro llamaba la atención sobre el hecho de que hasta hacía muy poco era frecuente no estimar en todo su valor el socialismo inglés, ni tan siquiera por parte de los socialistas del continente europeo, aunque debemos recordar, por nuestra parte, el interés demostrado antes de la Gran Guerra por parte de Kautsky, que en 1913 publicó un interesante artículo en Neu Zeit, fundamental revista teórica del SPD, sobre la unidad socialista británica, y que estudiamos en este mismo medio de El Obrero a finales de 2018. Pero regresemos a Besteiro. El hecho de que no se tuviera muy en cuenta al laborismo era futo de la particularidad del movimiento obrero británico si se le comparaba con el del resto de Europa, ya que había establecido unas denominaciones distintas para los organismos que debían servir para la lucha de clases, y de su complemento indispensable en el ámbito de la acción política.

Los mismos británicos habrían contribuido a mantener esta especie de equívoco con su resistencia a llamarse socialistas y a persistir en el término de laborismo, aunque ya habían realizado la equivalencia con el del socialismo, especialmente por parte del Partido Laborista Independiente.

Pues bien, Besteiro llegaba a afirmar que, a pesar de estas cuestiones, era difícil encontrar en todo el movimiento europeo organización alguna que se ajustase más fielmente que la inglesa a las concepciones del socialismo más ortodoxo, según las concepciones de Marx y Engels. La afirmación no deja de tener interés, viniendo de un gran conocedor del marxismo, cuando sabemos de las dificultades de la introducción del marxismo en el Reino Unido, aunque se hubiera producido.

A pesar de algunas extravagancias y originalidades, y a la actitud anárquica que caracterizaban a muchos escritores que militaban en el laborismo, no había ningún proletariado como el británico que hubiera seguido de un modo más perfecto las fases del desarrollo histórico que en su día describió Marx.

La coincidencia entre el socialismo científico y el movimiento obrero británico se explicaba teniendo en cuenta que entre las grandes influencias que contribuyeron a elaborar las ideas de Marx y Engels, la principal de todas provenía de la observación de la miseria producida en la clase trabajadora inglesa en la Revolución Industrial. En este sentido, Besteiro recordaba la obra de Engels sobre la situación de la clase trabajadora en Inglaterra, y que este trabajo correspondía al período en el que ambos empezaron a precisar sus ideas.

Cuando en la Europa continental y, especialmente en Alemania, empezó a desarrollarse la gran industrial, el proletariado ya contaba con una concepción socialista, elaborada desde el pensamiento filosófico y del razonamiento científico, pero fundada en la observación de la experiencia del primer proceso industrializador que, como bien sabemos, fue el inglés.

Así pues, el proletariado continental ya disponía de una guía y un método desde el comienzo de su actuación, frente al británico que tuvo que crear espontáneamente principios y normas. El socialismo inglés se habría formado por el método de la observación, una reflexión muy en la línea, añadiríamos nosotros, del empirismo en el mundo anglosajón.

Besteiro no quería agotar la explicación con estas indicaciones, pero sí consideraba que eran importantes para entender las diferencias entre el obrerismo y el socialismo ingleses y el socialismo continental.

En lo que sí parecía Besteiro contundente era en que había que desterrar ya las apreciaciones de que el laborismo inglés era un fenómeno “sui géneris”, no comparable al socialismo continental. Había que emprender un estudio más detenido y profundo para revisar esta concepción. En este sentido, recordemos que Kautksy ya planteó unas líneas explicativas en el decenio anterior, y a nuestro artículo remitimos al lector interesado.

Hemos trabajado con el número 5696 de El Socialista de 7 de mayo de 1927.

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