Los socialistas españoles tras el sitio de Adrianópolis en el marco de la Primera Guerra Balcánica (1913)

Historia

Tras el largo y durísimo sitio de Adrianópolis en el marco de la Primera Guerra Balcánica, el periódico socialista español insertó un artículo de opinión, dentro del contexto de oposición del socialismo internacional hacia este conflicto, un asunto que en el pasado ocupó nuestra atención en estas mismas páginas de El Obrero.

 

El “huracán de hierro y fuego” de dicho sitio había sido obra de los hombres, no de la Naturaleza, y fruto de la sublimación capitalista, porque la única causa de la guerra era la razón económica de los más fuertes para someter a los más débiles, siguiendo el análisis clásico de la Segunda Internacional sobre la guerra en la época de la paz armada.

Así se interpretaba la supuesta obra civilizadora que Europa habría querido realizar en el Extremo Oriente durante el siglo XIX, y que, en realidad, había consistido en abrirse a cañonazos los mercados chinos y japoneses para dar salida a la superproducción.

La guerra balcánica había sido preparada de antemano por las grandes potencias. No había más que un principio económico en la guerra, se insistía. La guerra, como se explicaba para el caso asiático, anteriormente citado, intentaba dar solución al problema de la superproducción capitalista. Europa disfrazaba su interés económico con una falsa apariencia buscadora de la paz. La guerra pretendía la paralización de las actividades productoras del país donde se producía.

De ese modo, la península Balcánica o terminaría por desaparecer del mapa de Europa o quedaría reducida a un mercado por la fuerza de las denominadas potencias civilizadas, que en ese momento azuzaban a los griegos contra los turcos, y a los turcos contra los serbios, y a los montenegrinos contra los austriacos, y a los búlgaros, a los albaneses y macedonios entre sí.

Esa imposición capitalista explicaba las declaraciones del lord mayor del Almirantazgo sobre la necesidad de aumentar la flota británica, la nueva ley militar alemana, y los preparativos de Austria, Francia e Italia. El momento guerrero había sido engendrado, por lo tanto, por la ambición y el hambre. Era el “negocio sin alma”.

Hemos trabajado con el número 1409, del 2 de abril de 1913, de El Socialista.

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