Fabra i Ribas ante el Gobierno del laborista de Ramsay MacDonald en enero de 1924

Historia

Llevamos un tiempo acercándonos al estudio del impacto que supuso para los socialistas españoles el ascenso político del laborismo británico en el período de entreguerras, en los años veinte. En esta nueva entrega estudiamos el análisis que hizo Antonio Fabra i Ribas sobre el nuevo Gobierno presidido por MacDonald en enero de 1924.

 

Debemos recordar que en las elecciones de 1923 los conservadores no alcanzaron la mayoría suficiente, provocando que Stanley Baldwin cayera ante una cuestión de confianza planteada por los laboristas. Ramsay MacDonald pudo formar un ejecutivo con el apoyo de los liberales, un Gobierno que no duraría mucho, en todo caso.

Fabra i Ribas publicó un artículo titulado “Hacia la paz del mundo. El gobierno inglés en poder de los laboristas,” el 24 de 1924 en El Socialista.

Explicaba el socialista catalán, uno de los socialistas que en la Historia del PSOE más conocimiento internacional ha tenido, que el día 22 se había encargado a James Ramsey MacDonald la formación de Gobierno, pero además que todos los miembros del Gabinete eran laboristas con algunas excepciones, valorando, además, que hubiera líderes de los Trade Unions, destacando Arthur Henderson, además de escritores e intelectuales de la Sociedad Fabiana, como Sidney Olivier y Sidney Webb. También señalaba que el Partido Laborista Independiente era el que más carteras tenía. Además, afirmaba que el premier ya tenía la lista de sus ministros cuando se le llamó para el encargo de la formación del Gabinete. Ahora tocaba el nombramiento de subsecretarios y otros altos funcionarios, que tocaba hacer al primer ministro de acuerdo con sus ministros. Después había que celebrar diversas reuniones para organizar todo el trabajo. Por eso, parecía probable que el premier no se presentase en el Parlamento hasta la primera decena de febrero.

Según lo anunciado en la prensa, el nuevo Gobierno empezaría planteando problemas prácticos y de interés inmediato, como era los del paro, la construcción de nuevas viviendas y el abaratamiento de las subsistencias en el orden interior, mientras que en política exterior estaba la cuestión de las reparaciones de guerra, el reconocimiento del Gobierno ruso, y el fortalecimiento de la Sociedad de Naciones.

Un tema importante era el fiscal, el impuesto sobre la renta. Al parecer, según Fabra, Ramsay MacDonald quería proceder con cautela porque el pueblo británico no se había pronunciado de una forma clara sobre esta reforma. Para ello, se preparaba una investigación a fondo para informar debidamente a la opinión pública sobre todos los aspectos de la misma, con el fin de que pudiera figurar como tema fundamental en el programa laborista para las próximas elecciones.

Fabra era consciente de la cuestión compleja de las mayorías en el Parlamento británico, pero esperaba que el Gobierno asumiera el liderazgo político y obligar a la Cámara de los Comunes a pronunciarse sobre las soluciones que proponían los laboristas para tratar los dos temas fundamentales del momento: el paro y la tranquilidad en Europa.

El socialista catalán insistió mucho en su artículo sobre la dimensión internacional del hecho de que los laboristas accedieran al poder, incidiendo en el marcado pacifismo del líder socialista y de sus ministros. En este sentido, afirmaba que la prensa británica había recordado la actitud de Ramsay MacDonald en la Gran Guerra, adivinando que no sentiría mucha simpatía por Francia, en alusión al intenso revanchismo del aliado hacia la derrotada Alemania. No olvidemos que en 1923 tropas francesas y belgas ocuparon el Ruhr en respuesta al fracaso alemán en pagar las reparaciones de guerra. Pero estas suposiciones en los momentos en el que se inauguraba la primera Administración laborista en la Historia no era muy fundadas, según nuestro articulista. Fabra afirmaba que Ramsay MacDonald tenía muchos amigos en Francia y el laborismo no consideraba en bloque que un país u otro fuera amigo o enemigo de tal o cual otro. En este sentido, en una suerte de interpretación muy socialista, afirmaba que los laboristas creían que los pueblos de todos los países albergaban sentimientos pacifistas y humanitarios, y que solamente la propaganda nacionalista e imperialista les desviaban de estos sentimientos. En este sentido, recordaba el intenso pacifismo del Partido Laborista Independiente, y de las profundas críticas que hicieron de la guerra anglobóer, conflicto que se habría provocado en opinión laborista por los intereses del capitalismo británico.

En línea con lo que expresó sobre el Parlamento, Fabra quería dejar que era cierto era que el laborismo había accedido al Gobierno, pero no contaba con el poder, porque no había “conquistado aún la mayoría del país”. Si no se podía aplicar todo su programa obrero si esperaba que hiciera todos los esfuerzos para hacer triunfar su programa pacifista:

“Y trabajando en favor de la paz se trabaja, indudablemente, en favor de la clase obrera, en favor del Socialismo y en favor de la Humanidad.”

Hemos trabajado con el número 4668 de El Socialista. Este autor tiene varios trabajos en El Obrero sobre el laborismo, al que siempre ha dedicado una especial atención.

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