Propaganda por el hecho

Historia

La propaganda por el hecho se refiere a una estrategia de signo anarquista basada en el supuesto de que el impacto de una acción genera más repercusiones, es más relevante y, en consecuencia, más eficaz, que la palabra, para despertar el espíritu revolucionario del pueblo.

 

La propaganda por el hecho sacaba a la luz el conflicto latente, que podía generar que la mayoría abandonase la indiferencia. La propaganda por el hecho incluía desde la ocupación de una tierra, de una propiedad privada, hasta el atentado terrorista contra los poderosos, los represores y los más destacados representantes del poder. En España se produjeron importantes atentados, como los de la bomba del Liceu de Barcelona en 1893, el atentado de la Procesión del Corpus en la calle de Canvis Nous en Barcelona de 1896, y el asesinato que costó la vida a Cánovas del Castillo en 1898, entre otros. Estos actos generaron una intensificación de la represión con aprobación de una novedosa legislación antiterrorista que asimilaba el terrorismo con el anarquismo, y que produjo hechos tan sonados como los Procesos de Montjuic, lleno de irregularidades, y que generó intensa polémica dentro y fuera de España.

El recurso terrorista reapareció con fuerza en la Barcelona de después de la Gran Guerra cuando algunos grupos partidarios del uso de la violencia entraron en relación con medios libertarios y comenzaron a atentar en la capital catalana, aunque una parte importante de los cenetistas nunca estuvo de acuerdo con el empleo de esta forma de lucha. En Barcelona, la espiral de violencia fue brutal, generándose una verdadera dinámica de acción-represión al aplicarse la conocida como “ley de fugas” y ponerse en marcha el pistolerismo financiado por la clase empresarial. Salvador Seguí, el abogado Layret o Evelio Boal cayeron asesinados. La figura del gobernador Martínez Anido quedará siempre ligada a esta época de represión sin límites, con un claro protagonismo de los sindicatos libres para combatir a los anarquistas. En el otro lado, famosos se hicieron Los Solidarios con atracos y atentados, encaminándose posteriormente sus acciones hacia una posible insurrección anarquista. Este grupo estuvo formado por Durruti, García Oliver, Ascaso, Llamas, etc…, pero destacados personajes como Pestaña o Peiró, no apoyaron estos medios. El golpe de Primo de Rivera terminó con esta situación.

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