Francisco Azorín por el establecimiento del esperanto en la Sociedad de Naciones

Historia

Francisco Azorín, destacado arquitecto, político, socialista y uno de los esperantistas más destacado en la historia española, y al que hemos tratado en distintos artículos en El Obrero, fue el autor de una columna habitual en El Socialista, en los años veinte, para difundir noticias sobre el esperanto, y que llevaba el título de “Notas Esperantistas” (una fuente harto interesante, por cierto, para los estudiosos del esperanto).

 

Pues bien, en la columna del número del 23 de marzo de 1926, realizó una defensa, breve, pero clara, del empleo del esperanto en la Sociedad de Naciones, a raíz de las noticias relativas a la entrada de Alemania en el organismo internacional.

Al parecer, la noticia era que se había aplazado el ingreso de Alemania en la Sociedad de Naciones, y Azorín consideraba que eso también había aplazado otro suceso diplomático que el calificaba de trascendente, “decisivo quizá para la suerte del esperanto”.

Azorín explicaba que los estados adheridos habían aceptado “por resignación franciscana” que las lenguas privilegiadas de uso oficial eran la inglesa y la francesa. Al parecer, Alemania en el momento de que ingresara podía reclamar que se usara su lengua, como había hecho en la OIT. Entonces, aventuraba, a lo mejor España, en vista de esto, podía no resignarse a que su lengua fuera subalterna en el mundo. Y si este deseo, era, además, seguido por otros países con otras lenguas se crearía una seria complicación, que solamente podía abordarse si se imponía lo que calificó de “solución lógica”, es decir, cada país seguiría teniendo su lengua, pero se elegiría una “superlengua” para todos, neutra, sencilla y clara, “como el esperanto”.

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