El simbolismo del escorpión
Se trataría de uno de los doce signos del Zodiaco, entre Libra y Sagitario, y aparecería en los templos masónicos. Al parecer, el escorpión se podría vincular con el número 19 del sistema cifrado masónico, y sería como la inicial de la palabra “Mendes”, dios de Oriente, en donde residiría, al parecer, la fuerza de los templarios.
El escorpión fue, por otra parte, el nombre de un instrumento de tortura en la Antigüedad para atormentar a los mártires, compuesto de cadenas en cuyos extremos habría unas puntas o garfios retorcidos, como si fueran colas de escorpión. El escorpión ha tenido una vinculación con la función sexual. En Egipto el escorpión y el cocodrilo representaban la imagen de dos enemigos de fuerza igual y, por consiguiente, igual éxito. El escorpión sería uno de esos animales que pueden causarte un mal por su veneno, pero dicho mal también puede ser reparado por el mismo tóxico. Esa dualidad habría generado en todas las culturas un alto interés tanto en el ámbito de la medicina como en el de los sentimientos. En la cultura de los megalitos los alacranes eran la antítesis de la abeja porque ésta produce miel que ayuda a los hombres. El alacrán sería como símbolo del verdugo.
El arte cristiano empleó a los escorpiones como símbolo de la traición. Y lo sería por su forma de actuar, ya que se desplaza con sus brazos abiertos y extendidos como si quisiera propiciar el encuentro, pero termina hiriendo por la espalda. En el arte religioso cristiano desde la Baja Edad Media hasta el Renacimiento el escorpión sería el emblema del pueblo judío para simbolizar su perfidia de “pueblo deicida”. Ya en la Biblia el escorpión era uno de los símbolos del mal. Pero también en el arte ha sido símbolo de la Dialéctica, aunque también en un sentido muy negativo. Se pensaba que en las disputas oratorias se empleaban muchas astucias en el lenguaje para engañar al otro y a los concurrentes. Esos maestros de la oratoria serían como escorpiones que adulaban pero que destilaban un peligroso veneno.