Del Imperio británico a la Commonwealth

Historia

En 1917, Jan Smuts desde Sudáfrica, creó el término de la Mancomunidad Británica de Naciones o British Commonwealth of Nations.

 

En la Conferencia Imperial de 1926 se presentó el informe del ministro Balfour que establecía que el Reino Unido y sus dominios serían iguales en estatus, unidos, eso sí, por la lealtad común a la Corona, y libremente asociados a la Mancomunidad Británica de Naciones. Este sistema se institucionalizó claramente en el Estatuto de Westminster de 1931, que se aplicó automáticamente en Canadá, aunque tuvo que ser ratificado en Australia y Nueva Zelanda. Terranova, por su parte no lo hizo y su Parlamento decidió en febrero de 1934 que su Gobierno cesara y se pasara al control directo del Reino Unido. En 1949 pasaría a unirse a Canadá.

Este proceso de evolución del Imperio a la Mancomunidad debe entenderse por la conjunción de dos factores. Por un lado, era evidente la evolución y madurez económica, social y política de las colonias británicas de poblamiento, pero, por otro, la propia realidad de la Gran Guerra. Los Dominios habían ido dotándose de sistemas políticos parlamentarios con Constituciones propias con evidente estabilidad y que, en realidad, suponían la asunción casi plena de la soberanía. La Primera Guerra Mundial, por su parte, ayudó a fortalecer esa soberanía porque los Dominios participaron en la misma de forma evidente y en plan de igualdad en el esfuerzo que británicos y los aliados hicieron en la contienda. Esos Dominios controlaban y dirigían sus propios ejércitos. En 1917 se creó el Gobierno Imperial de Guerra, en el que participa ron los primeros ministros. Los Dominios, por fin, estarían representados en la Conferencia de Paz.

A partir de los años treinta casi desapareció ya el concepto y el término de Imperio británico, sustituido por el de Commonwealth.

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