Las transformaciones sociales en la España de los sesenta

Publicado en Historia

El crecimiento económico español de los años sesenta modificó la estructura social española de forma significativa, adquiriendo las características propias de un país desarrollado. El despegue de la industria y de los servicios en las ciudades atrajo a la mano de obra sobrante del campo. Por vez primera en la historia la población activa española de los sectores secundario y terciario superaba a la dedicada al sector primario. España dejó de ser un país agrario para ser industrial y terciario. La sociedad española había sido, eminentemente, rural y, además, había estado muy polarizada, con una minoría con un altísimo nivel de vida, una escasa clase media y una gran mayoría de españoles encuadrados en la clase baja con escasos recursos. En los años sesenta se evolucionó hacia la generación de una amplia clase media urbana.

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Elogio socialista de la política en el golpe de Primo de Rivera

Publicado en Historia

La Dictadura de Primo de Rivera supuso el primer ejercicio práctico de populismo en nuestro país, como nos ha demostrado recientemente Alejandro Quiroga en su biografía, Miguel Primo de Rivera. Dictadura, populismo y nación, editada por Crítica. El populismo tiene como una de sus argumentaciones básicas la supuesta maldad de la política y de los políticos que solamente buscarían su propio beneficio en detrimento del pueblo, un discurso que se aplicó a la crisis del régimen constitucional de la Restauración, presentando como una solución la alternativa autoritaria, con el lema conocido de menos política y más administración.

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La represión política en la Italia fascista

Publicado en Historia

Aunque Mussolini mantuvo las instituciones parlamentarias del Estado italiano hasta 1925, en realidad no funcionaban como tal desde que en 1924 tuviera lugar el asesinato de Matteotti y se produjera el abandono del Parlamento por parte de la oposición, un hecho que para algunos fue un error político porque podría haber permitido sobrevivir a Mussolini cuando crecía la contestación contra él. Lo que está claro es que fue un momento crítico para la supervivencia del régimen fascista porque no estaba claro si el rey terminaría por enfrentarse al dictador. Algunos empresarios y políticos querían que el monarca despidiese a Mussolini, pero Víctor Manuel III temía más a una posible revolución social y no da ningún paso. Mussolini puede estar tranquilo. Entre 1924 y 1925 se produce la desaparición de los partidos políticos, la prensa es atornillada, se queman libros considerados subversivos en algunas plazas y calles, se maltrata y asesina a personajes considerados enemigos y comienza el exilio de muchos opositores hacia Francia.

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El Primero de Mayo en la dictadura franquista

Publicado en Historia

En plena guerra civil el franquismo abolió la Fiesta del Primero de Mayo a través de un decreto del 12 de abril de 1937, en el que también se estipulaba que habría una fiesta dedicada al Trabajo Nacional. En marzo de 1938 se publicó el Fuero del Trabajo, en el que se estableció que cada 18 de julio se celebraría la Fiesta de la Exaltación del Trabajo, uniendo esta celebración con la de la fecha fundacional de la dictadura.

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Apoyos sociales e institucionales del franquismo

Publicado en Historia

Ninguna dictadura pervive solamente con el recurso permanente de la represión y el temor. Las dictaduras siempre tienen apoyos sociales, de instituciones y organizaciones. En este brevísimo trabajo desbrozamos esta cuestión para el caso del franquismo. El estudio de los sectores sociales nos puede ayudar a entender, además, las pervivencias franquistas tantos años después de desaparecido el dictador.

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Las tentaciones autoritarias

Publicado en Política

Una de las pervivencias del franquismo tiene que ver con las tentaciones autoritarias que determinados personajes públicos y no tan públicos tienen en la vida social, económica y política de nuestro país. Tantos años de ejercicio autoritario del poder, de propaganda y de maniqueísmo han impregnado hasta la médula muchas conciencias y hábitos personales y sociales. Todavía hay ciertas ideas que flotan sobre que los problemas o ciertas situaciones se resuelven con "mano dura", y aún se oyen expresiones como "eso lo arreglaba yo con un par de bofetadas o metiéndoles en la cárcel a cadena perpetua o restaurando la pena de muerte", aplicadas a situaciones de lo más variopinto. Hay personas que piensan que la máxima eficacia está en que uno o unos tomen decisiones y los demás obedezcan, cuando no se dan cuenta, o no se quieren dar cuenta que las decisiones tomadas después de un buen debate de ideas, una votación democrática, o por consenso, o por amplias mayorías suelen ser más efectivas, sin negar que hay que respetar autoridades y ciertas jerarquías en el sistema político democrático, las empresas, asociaciones y grupos. La empatía, el diálogo, la confrontación de ideas y el respeto al contrincante político o en otros ámbitos no abundan mucho, y menos en tiempos de crisis. Es la tentación autoritaria frente a la legítima autoridad de un sistema democrático de convivencia donde, además, debe imperar la autoridad moral y un moderado ejercicio del monopolio de la fuerza.

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