La doble vara de medir del gobierno en materia de memoria histórica

Memoria histórica

La noticia sobre la participación del gobierno en la repatriación de los restos de los españoles que lucharon en la División Azul en el frente ruso es, antes que nada, una excelente noticia. Hace unas semanas el autor de este artículo publicó en este mismo medio dos trabajos sobre los ejemplos británico y norteamericano en la localización, identificación y repatriación de los restos de sus conciudadanos muertos por el mundo. El gobierno español hace lo mismo, aunque de forma más modesta. Cuando uno defiende la memoria histórica no puede dejar de felicitar a su gobierno por acciones como ésta. Los ciudadanos que quieren tener en un cementerio español a sus familiares muertos tienen todo el derecho a ser atendidos por su administración.

Pero, lamentablemente, la noticia tiene otra dimensión, ya que desenmascara al gobierno en materia de memoria histórica. La derecha española ha empleado dos argumentos para atacar la ley de memoria histórica, a los socialistas, a la izquierda en general, y a las asociaciones memoralistas. Estando en la oposición arremetieron con el argumento de que la ley y las iniciativas de las asociaciones abrían heridas que, supuestamente, se habían cerrado con la Transición. Además se argumentaba que se estaba reescribiendo la historia y la memoria contemporánea de España desde la visión de los vencidos y sus herederos.

Una vez alcanzado el poder, sin derogar la ley, fue vaciada de contenido porque dejó de financiarse. No había dinero porque había crisis y los mapas de fosas, la localización e identificación de restos no eran materias prioritarias para una España en quiebra, como tampoco había tiempo para algo baratísimo: cambiar los nombres franquistas de los espacios públicos.

Y, ahora, a través de una pregunta parlamentaria, descubrimos un montón de cosas. En primer lugar, lo que ya hemos expuesto en el primer párrafo, es decir, el hecho de que España colabora en la repatriación de los muertos de la División Azul. Pero, sobre todo, que el gobierno español sí tiene memoria histórica, sí cree en la memoria histórica, en una determinada memoria histórica, que es parcial. A la derecha española solamente le interesan un tipo de víctimas, pero no las de aquí mismo, las que siguen enterradas a la vuelta de la esquina, en cientos de cunetas, fosas comunes y parajes más o menos accesibles. Eso sí, la derecha actual no airea mucho estas cosas, y lo hace con discreción, no como la izquierda gritona y reivindicativa, que tanto crispa las conciencias con mala conciencia. El primer argumento se vuelve contra la derecha. Ayudar a unos familiares y no a otros no abriría heridas y, por supuesto, no significaría una visión parcial de la memoria y la historia de España, ¡ni mucho menos!. El segundo argumento, el económico, es aún más fácil de tumbar. Dinero, como en otras materias y asuntos de esta eterna crisis, hay. Todo es una cuestión de prioridades.

Etiquetado como :
Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido