El socialismo toledano: Manuel Aguillaume Valdés

Memoria histórica

Nació en Tremañes, antigua parroquia del Concejo de Gijón, en 1881. Su padre era un obrero francés que había llegado a Asturias para trabajar en la construcción de la red del ferrocarril de vía estrecha. De su padre aprendió la importancia del compromiso, ya que fue militante del republicanismo federal y enseñó a sus hijos el espíritu internacionalista.

Nuestro protagonista estudió en la Escuela de Artes y Oficios y muy pronto se vinculó al movimiento obrero en Gijón, siendo presidente de varias Sociedades Obreras. Aguillaume siempre fue un luchador que no se rindió jamás. Prueba de ello fue el pleito que perdió y que salió en la prensa local porque el párroco se había negado a que su hermano fuera enterrado en el cementerio civil.

Entró en Correos en el año 1904 y llegó a ser administrador. Por su trabajo estuvo destinado en diversas ciudades: Oviedo, Gijón, Barcelona, Benavente y Cangas de Tineo. Por su participación en la Huelga General de 1917 fue separado del servicio, lo que provocaría que tuviera que buscar trabajo, dedicándose a la enseñanza y la joyería. Posteriormente, reingresaría en Correos. En el mes de mayo de 1931 fue nombrado administrador principal de Oviedo, aunque al año siguiente se trasladó a Toledo porque fue nombrado para el mismo puesto en la capital castellana.

De su militancia ugetista cabe destacar su asistencia al XV Congreso de la UGT, celebrado en el año 1922, representando a distintas Sociedades Obreras de Oviedo, a las que pertenecía y presidía. Posteriormente, representaría a la Agrupación Socialista de Toledo en el XIII Congreso del PSOE del año 1932. Anteriormente había pertenecido a la Agrupación Socialista de Oviedo, donde sería vocal en 1924 y 1925.

Aguillaume adquirió un protagonismo claro desde el primer momento dentro del socialismo toledano. En la Agrupación de la capital se estaba viviendo un proceso de cambio. El socialismo en Toledo debía mucho a la intensa actividad de Domingo Alonso, que había venido defendiendo posturas moderadas, pero nuestro protagonista era más radical, más afín a Largo Caballero. Aguillaume fue presidente de la Agrupación y también presidió la Federación Socialista Provincial en mayo de 1933.

En las elecciones generales de 1933 fue elegido diputado por Toledo, junto con su compañero socialista Fermín Blázquez Nieto, aunque quedaron muy por detrás de los candidatos de la CEDA, en plena expansión del centro y la derecha en España. En el Congreso perteneció a la Comisión de Comunicaciones.

Aguillaume se comprometió en la Revolución de Octubre de 1934 porque formó parte del Comité Revolucionario de Toledo. A raíz del fracaso revolucionario sería detenido y desterrado a 150 kilómetros de Toledo. Le llegó la amnistía después del triunfo del Frente Popular. En los meses previos a la guerra se dedicó a revitalizar los aspectos organizativos del socialismo toledano reabriendo las Casas del Pueblo cerradas.

En abril de 1936 fue nombrado por el PSOE como compromisario por Toledo para elegir al nuevo presidente de la República. En aquella elección salió elegido, como bien sabemos, Manuel Azaña.

Al estallar la guerra adquirió mucho protagonismo en Toledo, ya que fue nombrado presidente del Comité de Milicias y Defensa, que se situó en el edificio de Correos y Telégrafos, consiguiendo evacuar a los miembros que pudo salvar de la familia de Calvo Sotelo. Se hizo cargo de la organización del transporte civil y militar de la zona sur del lado republicano. Una de las acciones más importantes en las que participó fue la del traslado de las obras de arte y del tesoro de la Catedral de Toledo. Al entrar las tropas sublevadas en Toledo se marchó a Ocaña para asumir nuevas responsabilidades administrativas, pero en 1938 renunció a todo. Anteriormente había dejado también los cargos de responsabilidad en el Partido. Pasó a dedicarse a su trabajo como administrador de Correos. También colaboró en el Socorro Rojo.

Fue detenido en Alicante en 1939 porque no pudo embarcarse. Aguillaume fue trasladado al Convento de Gilitos (Toledo) y a Ocaña. Fue sometido a un consejo de guerra, condenado a muerte y fusilado en las tapias del Cementerio Municipal de Toledo el 9 de mayo de 1942. Era un hombre de 62 años de edad. Sus restos fueron arrojados a una fosa común. En el año 1974 su familia pudo recuperar sus restos para ser exhumados. En 2009 su familia recibió del gobierno de España la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal de Manuel Aguillaume Valdés.

Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido