Modesta Periú en el republicanismo español del Sexenio Democrático

Historia

La historiografía está haciendo un gran esfuerzo para darnos a conocer a las primeras mujeres que militaron en las filas del republicanismo español. En este sentido, es muy significativo el trabajo de Gloria Espigado sobre las primeras republicanas españolas en el Sexenio Democrático, pero también es muy importante el desarrollado por Inmaculada Casas-Delgado, que aborda el estudio de las escritoras en los inicios de la emancipación femenina en ese mismo período, tan breve, pero tan intenso y fecundo de la Historia contemporánea española como fue el mencionado Sexenio. Ambos trabajos son muy recomendables porque, además, aportan una interesante bibliografía.

El objetivo de este trabajo es muy modesto, pero queríamos colaborar para divulgar a estas pioneras tan poco conocidas del público español, en la figura de Modesta Periú a través del homenaje que otra republicana, Carolina Pérez, amiga suya, le rindió en las páginas de la siempre interesante revista “La Ilustración republicana federal”, en junio de 1872.

Por lo que sabemos Periú era zaragozana, quizás nació en 1845 y murió en 1871, aunque el artículo del homenaje se publicó el 21 de junio de 1872, y en el mismo, la revista republicana expresaba su pésame por el fallecimiento de una persona que consideraba una gran pérdida para el “partido federal español”. En todo caso, Inmaculada Casas-Delgado documenta que falleció en el otoño anterior, meses después de ser amnistiada y poder salir de la cárcel. Al parecer, murió el 9 de octubre de 1871. Después de muerta siguió teniendo problemas con el poder porque quiso un sepelio laico.

Nuestra protagonista se destacó en el Sexenio, aunque por poco tiempo, debido a su temprano fallecimiento. Participó en mítines, manifestaciones, publicó en distintos periódicos republicanos, y hasta Pérez Galdós cita a nuestra protagonista en sus Episodios Nacionales. Vivió casi toda su vida en Zaragoza, y un breve tiempo en Madrid. Su padre había sido gobernador en la capital aragonesa. En su artículo, ya citado por Casas-Delgado, Carolina Pérez hizo una serie de reflexiones sobre el supuesto halo misterioso que siempre habría rodeado a Modesta Periú, para afirmar que, si hubiera recibido una “educación conveniente al desarrollo de sus facultades, hoy hubiera dejado una página a la historia de las revoluciones”. Pero había sido educada en el abandono con el que se acostumbraba a educar a las mujeres.

Pérez explicaba cómo apareció en vísperas de la Revolución de Septiembre (la “Gloriosa” de 1868), habiendo vivido muy encerrada en el castillo de Zaragoza donde su padre había sido gobernador, muy tímida, y sin que nadie pudiera adivinar su transformación posterior.

Pues bien, en 1869 estaba en una barricada en Zaragoza, que ella mismo había ayudado a montar. Debemos recordar al lector que en septiembre-octubre de 1869 se produjo una insurrección republicana. Periú demostró un ímpetu revolucionario y republicano desconocido hasta ese momento, jugándose la vida en la sublevación. Ella misma confesó a la autora del artículo su temeridad, de cómo el olor de la pólvora la trastornaba y “tenía ambición de morir”.

Es interesante resaltar cómo a partir de ese momento, siempre según nuestra fuente, Periú decidió vestir el traje de hombre, quizás como un signo de reivindicación de un primer feminismo.

Pasada la insurrección federal Modesta Periú se dedicó con el mismo entusiasmo a la propaganda revolucionaria y republicana en la prensa. Formó parte de la asociación zaragozana Tiro Nacional en su dirección, para luego pasar a Madrid, y ya con la enfermedad que la llevaría a la tumba, una circunstancia que no le impidió seguir con su actividad. Por sus escritos sería detenida y conducida a la Casa Galera de Madrid, la prisión femenina de la capital, que tenía unas condiciones lamentables. Allí sería visitada por Carolina Pérez. La situación en la cárcel debió ser terrible con su enfermedad de la tuberculosis avanzando.

Hemos trabajado con el artículo de Claudia Pérez sobre su amiga, publicado en el número del 21 de junio de 1872 de “La Ilustración republicana federal”, que se puede consultar en la Hemeroteca Digital de la BNE.

También hay que acudir a los dos trabajos que hemos aludido en este artículo: Gloria Espigado, “Las primeras republicanas en España: prácticas y discursos identitarios (1868-1874), en Historia Social, nº 67 (2010), pp. 75-91.

Inmaculada Casas-Delgado, “Los albores de la emancipación femenina. Escritoras en la prensa del Sexenio Democrático”, en El Argonauta Español, 15 /2018, en la red.

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