El Pardo en el inicio de la Segunda República

Historia

Lo que hoy es un barrio de Madrid, El Pardo, ha sido una población ligada estrechamente a la Casa Real al albergar un palacio real, cuyos orígenes hay que remontar a Enrique III, monarca de la Casa de Trastamara que mandó construir una quinta de caza en el Monte de El Pardo. El rey y emperador Carlos convirtió la casa en un palacio real, que con distintos monarcas fue ampliándose. Sería Sabatini en tiempos de Carlos III quien le daría la envergadura que conocemos. Allí moriría Alfonso XII, y luego El Pardo, como es bien sabido, se convertiría en la residencia oficial del dictador Franco, para pasar a ser en democracia la residencia de Jefes de Estado de visita oficial en España.

 

Pues bien, la localidad ha tenido históricamente una vinculación estrecha con la Monarquía, donde se alojaron servidores de la misma, incluido Goya, como les ha ocurrido a otras poblaciones como Aranjuez o San Lorenzo de El Escorial. El interés de este breve artículo reside en ver, en la interpretación del destacado socialista Mariano Rojo, que sería diputado por Madrid-Provincia, además de un destacado sindicalista de la UGT en el ramo de los empleados de oficina, y luego un muy destacado dirigente del PSOE en el exilio, el cambio que comenzó a experimentar un pueblo de estas características, diríamos, “monárquicas” al proclamarse la República.

Rojo publicó una columna en El Socialista en mayo de 1931 con el significativo título de “El resurgir de El Pardo”.

Hasta hace poco, comenzaba el artículo, casi ni se conocía El Pardo porque unos metros después de pasado el puente de San Fernando no se veía más que letreros prohibiendo el paso a derecha e izquierda. Pero El Pardo era un Ayuntamiento, aunque no sabía cuál era su “jurisdicción”, ya que estaba íntimamente vinculado al Patrimonio Real. Hasta tenía que pagarle una renta por el edificio consistorial. El municipio también pagaba una renta por su cárcel, un establecimiento que solamente encerraba a los que cazaba en el monte de propiedad real. En conclusión, para Rojo, El Pardo había sido un vestigio de un pueblo feudal sin libertades.

Pero la llegada de la República había cambiado la situación. La propiedad del parque ya no era real, pertenecía a la colectividad. Rojo, además, expresaba que los habitantes de El Pardo ya no eran vasallos sino ciudadanos.

Es más, al parecer, ya se había celebrado un mitin socialista, un verdadero acontecimiento por lo novedoso.

Mariano Rojo terminaba animando a los trabajadores, a los vecinos de El Pardo a emprender el esfuerzo de la libertad.

Sobre Rojo podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español, fuente inagotable de información. La columna periodística se puede consultar en el número 6958 de El Socialista, del día 29 de mayo de 1931.

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