Ramos Oliveira y la llegada de la Segunda República en la prensa alemana

Historia

Antonio Ramos Oliveira, al que hemos acudido en distintos trabajos para conocer su visión de lo que estaba ocurriendo en Alemania en los primeros años treinta a través de sus artículos en El Socialista, publicó en su columna un análisis de cómo la prensa alemana había interpretado la proclamación de la Segunda República, y que rescatamos en esta pieza.

 

Al parecer, la prensa “democrática” (izquierda, en la concepción de Ramos Oliveira) alemana había acogido el acontecimiento con “un comentario significativo” porque la República había llegado “sin dolores ni sangre”, como el surgimiento de Venus en el Mediterráneo. Ramos Oliveira consideraba muy significativo el símil, al pintar a la República como una joven bella.

Todo español sabía a qué precio podía dar en ese momento vivas a la República, sin que esos vivas se pareciesen a los vivas de Colón. Mucho había costado deshacerse de la Monarquía, sangre y dinero. Los alemanes, siempre según nuestro protagonista, habían vivido un final de la Monarquía en circunstancias muy distintas. La misma les había llevado a la Gran Guerra, que arruinó su economía y provocó la pérdida de millones de personas. Por eso, veían la proclamación de la República Española como si de un milagro se tratase. Pero la prensa de derechas tenía otra visión de lo que había ocurrido en España. Desde su nacionalismo valoraban la germanofilia de Alfonso XIII en la Primera Guerra Mundial.

Pero lo más significativo de la visión de estos medios era la vinculación que se hacía de la República Española con Francia. La proclamación del nuevo régimen se debía, en consecuencia, a la República Francesa. Ramos Oliveira se preguntaba si esta interpretación tenía que ver con la idea de la derecha alemana acerca de la supuesta incapacidad del pueblo español para hacer algo significativo, o, dada la vinculación monárquica de dicha derecha, aprovechar para arremeter contra la nueva República por el hecho de serlo.

Ramos Oliveira quería dejar claro que España no había debido nunca nada a Francia. En primer lugar, en dicho país, en alusión al sur del mismo, se explotaba a los trabajadores españoles, a los niños, un asunto que, por nuestra parte, hemos estudiado en algunos trabajos publicados en este medio. Además, en Francia se había perseguido a exiliados políticos españoles, a petición del rey a través de la figura de Quiñones de León, que como sabemos, fue embajador en Francia. Según la interpretación de Ramos Oliveira, el embajador era el “botones” de Briand. Exponía, por fin, que los emigrados políticos que habían regresado a España relataban las persecuciones padecidas.

Hemos trabajado con el número 6927 de El Socialista del día 22 de abril de 1931. Aparte de los artículos que hemos dedicado a Ramos Oliveira, podemos consultar sobre su figura, el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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