Anselmo Lorenzo y el Louvre

Historia

Anselmo Lorenzo estuvo deportado en París, después de pasar un año en la cárcel en Barcelona a raíz del atentado de la procesión del Corpus Christi (1896), y que puso en marcha los Procesos de Montjuïc.

 

Pues bien, Anselmo Lorenzo nos ha dejado testimonio de su estancia en la capital francesa en un artículo que tituló, “Recuerdos de una persecución”, y que se publicó en el Almanaque de la Revista Blanca de 1904. Pues bien, en este breve apunte recordamos su impresión sobre el Museo del Louvre. El artículo citado recordaba sus impresiones de París, y estaba elaborado con párrafos de la correspondencia con su familia. Entre ellos, hay un intenso texto sobre el Louvre, que queríamos comentar y donde se demuestra la sensibilidad de un personaje fundamental en la Historia del anarquismo.

Perderse una visita al Louvre por indiferencia, considerada por nuestro protagonista, como torpe, era como cometer una “especie de suicidio moral”, y lo era porque en aquel Museo se podía comprender la vida, elevarse, sentir grandes entusiasmos, viendo en una síntesis sublime la historia de la Humanidad, sus diferentes etapas. En efecto, había dioses destronados, tipos de belleza absoluta formados con retazos de perfecciones observadas en la naturaleza, ornamentaciones idealizadas, todo ello clasificado y propio de cada época, de una religión, de un sistema filosófico, con diferentes símbolos que contendrían, para quien supiera interpretarlos, una “ciencia, un arte, una historia”.

Los cuadros eran asombrosos, donde “se abisma” el hombre que siente y piensa, lo mismo que el artista que interpreta y puede fijar los grandes hechos que enaltecían la vida colectiva o la individual. Ahí estaba la Antigüedad más remota, el conjunto de conocimientos que habrían creado y sentido las generaciones anteriores, y todo se encontraba en abundancia en dicho Museo. Estaban las creaciones de los genios, reunidas gracias a un poder absorbente y fruto también de la rapiña internacional, comentario realmente consecuente con el de un revolucionario, que aunaba una intensa sensibilidad artística con la social y humana. Y no se podía, por mucho tiempo que se le dedicase, y por muchas visitas que se emprendiesen, estudiar todo el mundo que atesoraba el Louvre.

La revista puede consultarse en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

Sobre Anselmo Lorenzo: F. Montseny, Anselmo Lorenzo. El hombre y la obra, Barcelona, Edic. Española, 1938 (Toulouse, Ediciones Espoir, 1970).

H. Noja Ruiz, Anselmo Lorenzo. Su vida y su obra, Valencia, Tipografía S. Industria Gráfica CNT, 1938.

E. Olivé Serret, “El moviment anarquiste català y la francmasoneria a l’ultim terç del segle XIX. Anselmo Lorenzo i la lògia Hijos del Trabajo”, en Recerques, n.º 16 (1984), págs. 141-156.

P. Sánchez Ferré, “Anselmo Lorenzo, anarquista y masón”, en Historia 16, n.º 105 (1985), págs. 25-33.

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