El balance de Pablo Iglesias del especial primero de mayo de 1924

Historia

El primero de mayo de 1924 fue especial porque la Dictadura de Primo de Rivera prohibió la manifestación en las calles y los mítines. Pero lo que sí hicieron los trabajadores fue parar. Y esto era, a juicio del viejo líder socialista Pablo Iglesias, lo más importante, lo que mejor caracterizaba la jornada del 1 de mayo.

 

Y precisamente, las prohibiciones habían conseguido, siempre según su opinión, que la jornada obrera alcanzase más relieve que el que había obtenido el año anterior, que había sido, de todos los transcurridos, el que había resaltado más, al parecer.

Y prueba de ello había sido la atención que le había dedicado la prensa “burguesa”, además de los juicios emitidos sobre lo que había ocurrido. Pablo Iglesias opinaba que la voluntad y constancia de los trabajadores españoles organizados crecía cada día más, y al encontrarse con que se les privaba de manifestarse en masa en la vía pública habían buscado la compensación en una suspensión general del trabajo.

Con dicho paro habían hecho ver a los patronos y a los gobernantes y políticos no sólo ese crecimiento de la fuerza socialista, sino también sus deseos de que se restableciese la normalidad constitucional, que terminase pronto la guerra de Marruecos, que se hicieran efectivas las responsabilidades militares y civiles derivadas de la intervención en dicha guerra, que se concediese una amplia amnistía a todos los presos o procesos por delitos políticos o sociales, que se adoptasen las medidas tendentes a resolver la crisis de trabajo y la carestía de la vida, que se promulgase una ley de control obrero en las industrias y que se procurase la democratización de la Sociedad de Naciones según proponía la Federación Sindical de Ámsterdam. En realidad, Pablo Iglesias estaba exponiendo el programa de peticiones de aquel primero de mayo, que se venía haciendo desde que se celebró el primer primero de mayo, y que se entregaba a las autoridades. Como ahora no se había podido celebrar la manifestación ni ningún mitin y, por lo tanto, entregar dicho programa, lo estaba publicando en El Socialista en su columna de opinión.

A su vez, lo que, en su opinión, habían expresado los trabajadores españoles con ese paro había sido su aspiración principal, y que no era otra que la socialización de los medios de producción y de cambio para conseguir ser los dueños del producto de su trabajo, implantando el reino de la justicia.

La conciencia de clase, la unidad y firmeza demostradas por las fuerzas obreras de la UGT y del PSOE habían expresado dos cuestiones, además.

En primer lugar, habían demostrado a la clase trabajadora que ya no había razón alguna para que abrigase dudas ni tuvieran vacilaciones respecto a la posibilidad de que adquiriese las condiciones necesarias para ser el factor transformador de la sociedad. Esta posibilidad de implantar la igualdad social, la paz y la fraternidad eran ya una posibilidad. Iglesias, por lo tanto, opinaba que el primero de mayo había tenido una consecuencia interna en el movimiento obrero en relación con una reafirmación del mismo, de sus posibilidades reales de transformación social. Pero, en segundo lugar, a los dueños de los medios de producción la jornada obrera les había demostrado que a pesar del poder y recursos de que disponían ya no podrían atajar el paso de las fuerzas obreras organizadas, ni impedir su capacitación, ni privarlas de su influencia creciente.

Hemos consultado el número del 14 de mayo de 1924 de El Socialista.

Sobre el primero de mayo en la historia contamos con distintos trabajos en la hemeroteca de El Obrero.

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