El salario mínimo y el coste de la vida en Madrid a fines del XIX, según Juan José Morato

Historia

Como es sabido, el tipógrafo y escritor Juan José Morato fue una figura capital del socialismo español desde la década de los años ochenta del siglo XIX, con diversas responsabilidades, infatigable colaborador y responsable de distintas publicaciones del ámbito de la prensa obrera y general, y el primer historiador del socialismo español. Pues bien, en El Socialista publicó un artículo, de los muchos que escribiera, que estudiaba la cuestión del salario mínimo y el coste de la vida en Madrid en diciembre de 1899, que rescatamos en el presente trabajo.

Morato de preguntaba qué salario mínimo necesitaba un obrero en Madrid para poder vivir. El escritor citaba, al respecto, unas consideraciones que planteó veinte años atrás el doctor José Parada y Santín, que se distinguió por sus artículos de higiene en la prensa española. Al parecer, el médico había estudiado las cantidades necesarias de alimentos para poder subsistir sin perturbar la economía propia, y el valor nutritivo de los artículos alimenticios que podían adquirir las clases populares, llegando a la conclusión que el límite inferior para poder vivir no podía bajar de un consumo valorado entre 1’50 y 1’70 pesetas por individuo y día. El autor del análisis citaba también al químico José Rodríguez Mourelo, quien en 1883 había publicado un trabajo sobre las horas de trabajo, tratando la misma cuestión del gasto alimenticio de una persona. En este caso se hablaba del gasto diario de una peseta en la alimentación diaria de un obrero madrileño.

Pero, para Morato, la situación había empeorado en el momento presente. Opinaba que el salario medio había bajado en estos años, pero los precios de las subsistencias habían aumentado. Estaría sería la causa, más que la falta de higiene y la deficiente urbanización, que hacía que Madrid tuviera una de las mayores mortalidades de España. Por otro lado, consideraba que la peseta diaria del segundo estudio era, a todas luces, insuficiente para poder reponer fuerzas. Pero el problema se agudizaba si se planteaba, por ejemplo, el caso de una familia de tres miembros, que necesitaría para alimentarse unas 2’25 o 2’50 pesetas diarias, reduciendo las cantidades que recibieran los miembros de la misma que no trabajasen. Y a ese gasto había que añadir los derivados de la combustión de alimentos, la luz, el aseo, el vestido o el pago del alquiler, que, al día, se podían calcular en 75 céntimos. Así pues, un obrero con una familia de ese tamaño, y sin gastar nada en lo que no fuera estrictamente necesario para vivir, aunque fuera de forma deficiente, necesitaba ganar al día un salario que no bajase de 3 o 3’25 pesetas diarias, elevándose a unas 5 o 5’25 pesetas si se querían reponer adecuadamente las fuerzas. El salario medio en el Madrid de 1899 era de 2’50 pesetas. Morato terminaba aludiendo a las reivindicaciones del movimiento obrero madrileño sobre esta materia, recordando que hacía tiempo que las Sociedades Obreras y la Agrupación Socialista Madrileña habían reclamado, sin tener en cuenta estos estudios, un aumento de 3 pesetas diarias al Ayuntamiento, pero sin éxito alguno.

En relación con este artículo parece imprescindible leer el trabajo de Gloria Nielfa, “Madrid en la crisis finisecular”, en V.V.A.A. Madrid en la sociedad del siglo XIX… Madrid, 1986, Vol. I, págs. 264 y siguientes. En este mismo, sentido, estaría en el Volumen segundo de la misma obra el trabajo de Pedro Villa Mínguez, “Precios alimentarios y nivel de vida en Madrid, (1851-1890)”, páginas 267 y siguientes.

Sobre Morato existe el trabajo de S. Castillo, Trabajadores, ciudadanía y reforma social en España: Juan José Morato (1864-1938), Madrid, Siglo XXI; Fundación F. Largo Caballero, 2005, Vol. I, pp. 1 a 174, además de poder acercarnos al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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