Sobre el carácter del socialismo rural alicantino en los años veinte, según María Cambrils

Historia

María Cambrils se felicitaba del auge del socialismo en el campo, especialmente en la provincia de Alicante a mediados de los años veinte (1925), desde las páginas de El Socialista.

Cambrils observaba que estaba creciendo el número de Agrupaciones Socialistas en ese ámbito rural que había vivido bajo el dominio del caciquismo y de políticos que habrían esclavizado económicamente a los campesinos.

Al parecer, una de las provincias más activas en relación con el socialismo era, en ese momento, la de Alicante con más de diez nuevas Agrupaciones, que habían salvado todo tipo de dificultades, incluidas las legales.

Lo que, en principio llamaba la atención era que quienes iniciaban los procesos de constitución de las nuevas Agrupaciones no eran jornaleros, sino campesinos pequeños propietarios y/o dueños de pequeñas industrias. Ese sería el caso de Pego que, cuando escribía la feminista valenciana, estaba en trámites para ponerse en marcha, y que, según sus palabras estaban llenos de entusiasmo, alimentados por El Socialista y por la lectura de folletos sencillos, como los escritos por Enrique de Francisco, “Socialismo dialogado” y “A mi hermano labrador”. Debemos recordar la importancia de este socialista, que llegó a ser miembro del Comité Nacional del Partido y diputado en la República.

Cambrils interpretaba que los fundadores de la Agrupación Socialista de Pego eran personas ya integradas en el sistema capitalista, citando al socialista belga Vandervelde sobre lo que expresaba Marx de que sin capitalismo no había socialismo. Siguiendo al primero, explicaba que el socialismo de campesinos libres que trabajaban para sí y se ganaban bastante bien la vida tenía que ver con su oposición hacia los intermediarios, una forma de dominación del capitalismo. Estos campesinos entendían muy bien la socialización de los transportes, la energía eléctrica, las minas y las grandes industrias de transformación de los productos agrícolas. Sentía, por lo tanto, solidaridad con los otros trabajadores en una suerte de conciencia de clase.

Pero, además, eran demócratas y pacifistas. Veían en el socialismo una fuerza que trabajaba por la paz.

El Partido, los socialistas, en general, debían apoyar, siempre según María Cambrils, la organización de las Agrupaciones rurales.

Hemos consultado el número 5040 de El Socialista. Para ahondar en Enrique de Francisco conviene acercarse al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Sobre María Cambrils tenemos Solbes, Rosa; Aguado, Ana; Almela, Joan Miquel; (2015) María Cambrils, el despertar del feminismo socialista. Biografía, textos y contextos (1877-1939), Universidad de Valencia. Colección Historia Aguado, Ana (2003). “Feminismo socialista y/o socialismo feminista: María Cambrils”, en Arenal. Revista de historia de las mujeres. Vol.10, n. 2 (julio-diciembre, 2003), p., 243-254. El autor de este artículo tiene dos trabajos sobre María Cambrils publicado en la revista Los Ojos de Hipatia, además de otro en El Obrero.

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