El PSOE frente a la opinión de Primo de Rivera sobre el Partido Socialista en marzo de 1929

Historia

En la compleja situación del socialismo español en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera sacamos a colación la posición del PSOE sobre la opinión que el dictador dio sobre el socialismo en marzo de 1929. Tenemos que tener en cuenta que el Partido y la UGT habían decidido no participar en la Asamblea Nacional Constituyente, aunque sí se participara en la organización corporativa. En todo caso, y en el contexto de enfrentamiento interno, desarrollado en el Congreso extraordinario del PSOE del verano de 1928, el Partido no quería ser identificado con la Dictadura, contestando con rapidez a sendas declaraciones favorables de Primo de Rivera, realizadas seguramente en un nuevo intento de que los socialistas participasen en la Asamblea Nacional Consultiva, como se vería en el verano inmediato para el caso concreto de la UGT. Primo de Rivera quería que los sindicalistas se incorporasen al debate sobre el proyecto de Constitución que se había presentado en la Asamblea Nacional Consultiva el año anterior, y que terminaría estancándose.

Miguel Primo de Rivera realizó unas declaraciones a una agencia de prensa sobre la situación política española en la que hacía una interpretación un tanto peculiar de lo que eran la UGT y el PSOE, al considerar que se dedicaban a la acción ciudadana y social, pero no a la política. Después, en una respuesta que dio a José Medina de Togores, destacado periodista del ámbito de la derecha, vinculado a El Debate, concejal del Ayuntamiento de Madrid, en la Asamblea Nacional Consultiva, en el mes de marzo de 1929, declaró que entre el PSOE y la Unión Patriótica no podía haber una gran diferencia porque la segunda sería aglutinante de todas las fuerzas políticas o de todas las fuerzas ciudadanas que sentían la necesidad, en ese momento histórico y pensando en el futuro, de dedicarse al “servicio patrio” con un programa de base tan amplia que no le podía separar del socialismo porque en materia social, no como partido político, sino como teoría o doctrina social tenía muchas coincidencias: legislativas, o del bienestar obrero. Además, Primo de Rivera creía que el Partido Socialista no era un partido político. Es más, llegó a añadir que nunca se había definido como un partido con aspiraciones para gobernar.

Pues bien, el socialismo español contestó públicamente que era inútil dialogar y explicó qué eran, tanto el Partido como el Sindicato. Se insistía en que el PSOE era un partido político, con asambleas y congresos, y constituía el órgano político de la clase que tenían los obreros desde que el socialismo se organizó internacionalmente, mientras que la UGT, creada y dirigida por miembros del Partido Socialista, con estatutos y vida propia, era el instrumento sindical, económico y social de la clase obrera española, agrupada para defender la legislación social y todo lo relacionado con la resistencia contra el capitalismo, como hacían todas las centrales sindicales de la Internacional de Ámsterdam. La UGT se orientaba hacia el socialismo.

Por otro lado, se insistía en que el Partido era republicano, frente a cualquier núcleo político (partido) defensor de formas de gobierno distintas.

Los socialistas, como vemos, querían dejar claro su posición sin confusiones de ningún tipo, manteniendo unos principios que quería recalcar defendía desde su fundación por Pablo Iglesias.

Y se dejaba claro que el Partido Socialista tenía como aspiraciones la democracia y la igualdad económica, única base posible para la libertad ciudadana. Por eso no podría haber coincidencia con fuerzas políticas que defendieran las instituciones monárquicas y el sistema económico capitalista, que el socialismo quería sustituir por un sistema de propiedad colectiva, mediante la socialización de los medios de producción y cambio, para llegar a la democracia socialista.

Hemos consultado los números 6268 y 6278 de El Socialista. Podemos consultar: José Andrés Gallego, El socialismo durante la Dictadura, 1923-1930, Madrid, Tebas, 1977, y Santos Juliá, Los socialistas en la política española, Madrid, Taurus, 1997.

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