Los inicios de la primera Fundación Pablo Iglesias

Historia

En este artículo queremos estudiar el inicio de la primera Fundación Pablo Iglesias producida gracias al esfuerzo de sindicalistas, que habían desarrollado de forma evidente el sentido de la memoria que se venía desarrollando desde los orígenes del Partido y del Sindicato.

El 21 de enero de 1926, no mucho después del fallecimiento de Pablo Iglesias, la Sociedad de albañiles “El Trabajo”, fundada el 1 de agosto de 1888, y que contaba con más de diez mil afiliados, se reunió en asamblea en la Casa del Pueblo de Madrid. Entre las cuestiones que se trataron destacó la iniciativa que su directiva había tomado, y que fue trasladad a la asamblea por el secretario Luis Fernández sobre la propuesta de celebración de un acto de homenaje a Pablo Iglesias, y que fue aprobada por aclamación. Los albañiles madrileños recordaban que su Sociedad fue fundada por el propio Iglesias y por el veterano Saturnino González, un destacado sindicalista, panadero y albañil, que tenía el carnet número 1 de la Sociedad, y miembro también de la Agrupación Socialista Madrileña. Además, Fernández recordaría la impronta de Pablo Iglesias en el primer reglamento del sindicato de albañiles. Fernández glosó la vida del “abuelo”, y recordó el acuerdo tomado por la Federación Local de Edificación sobre la financiación del monumento que se quería levantar. Gran parte de la asamblea giró sobre la importancia de levantar uno en una plaza madrileña, y sobre los homenajes a celebrar.

Pero aquella asamblea de enero de 1926 ha pasado a la historia porque comenzó la andadura de la primera Fundación Pablo Iglesias. El secretario Fernández explicaría, a grandes rasgos, la idea de levantar un edificio con el nombre del fundador, que sería como una sucursal de la Casa del Pueblo, con salones de actos y biblioteca, además de ser la sede de la Cooperativa Gráfica donde estarían los talleres, la redacción y la administración de El Socialista. En la fachada principal se pondría el busto de Pablo Iglesias, y los símbolos de la Justicia y la Fraternidad, y demás ideas que había defendido en vida. Serviría para recordar a todos lo que significaban “las ideas, los hechos y los anhelos de Pablo Iglesias”.

Fernández resaltaba que, precisamente ellos eran los indicados para levantar el edificio, en unión con la Federación Local y la Estatal de Edificación, invitando a todos los trabajadores españoles para que participasen en el proyecto.

Se propusieron dos fórmulas de financiación: por medio de préstamos y/o donativos.

La propuesta fue acogida con efusivas muestras de aprobación. Al día siguiente se dirigió a la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista la propuesta de la adquisición de un edificio por suscripción pública para poner en marcha la Fundación Pablo Iglesias, cuyo objeto debía ser la difusión de los ideales propios a través de varios medios: conferencias, bibliotecas, además de servir de sede para El Socialista, “contribuyendo de ese modo a la cultura y educación político-social que constantemente aconsejó el nunca bastante llorado maestro”.

En el número del 25 de enero de 1926 de El Socialista, a propósito de esta iniciativa, se publicó un extenso artículo que recogía la historia de la creación de la Sociedad de Albañiles “El Trabajo”, y la importancia sindical de la misma en el movimiento obrero desde entonces, como un homenaje por lo que había propuesto. Este elogio de los albañiles se continuó en otro número posterior, el del día 28 del mismo mes. Por fin, en el número siguiente, el periódico obrero trataba públicamente ya de la propia Fundación, a través de un artículo del propio Luis Fernández. La Fundación se contemplaba como una especie de Ateneo obrero y socialista desde donde se pudieran difundir las ideas socialistas, y ser un laboratorio para educar y preparar a los hombres del mañana en todos los aspectos, es decir, tendría una función difusora y pedagógica del socialismo. Sería una base para que se asentasen los principios de la organización socialista, y desde donde se pudiera difundir el “espíritu” que desarrolló Pablo Iglesias, basado en una defensa exhaustiva de la formación y la cultura. Fernández consideraba que, además de los debidos homenajes, la mejor manera de rendirle tributo era procurar cumplir sus deseos sobre el desarrollo de la organización y de los ideales socialistas, sin olvidar la imperiosa necesidad de estabilizar El Socialista, una preocupación constante de Pablo Iglesias desde los años ochenta del siglo anterior. Por fin, la Fundación honraría permanentemente la memoria del fundador.

Todo esto se podría realizar comprando o construyendo un edificio a través de las fórmulas financieras aludidas. En su fachada se pondría el título de la Fundación, el busto de Pablo Iglesias, y lápidas que explicasen el objeto de la institución y los emblemas del Trabajo, la Igualdad, la Fraternidad y la Libertad, que eran los ideales del socialismo. El edificio se entregaría al Comité del Partido y al periódico.

Posteriormente, Wenceslao Carrillo publicó un artículo en El Socialista apoyando la iniciativa. Dionisio Correas, por su parte, en otro trabajo posterior, además de apoyar también el proyecto de los albañiles, defendió la necesidad de que la futura Fundación diera cobijo, además de lo propuesto, a una Escuela obrera, encargada de formar a la burocracia (secretarios) de las Sociedades Obreras, Federaciones, etc.., siguiendo el ejemplo de otros países. Correas ideó hasta un proyecto de formación para la misma.

En febrero se crearía una Comisión organizadora provisional, que se estabilizaría en 1927, y con miembros de la Sociedad “El Trabajo” y de las Federaciones de Edificación, la Local y la Nacional, pero los trabajos no avanzaron mucho por una serie de disensiones que se pusieron de manifiesto en 1928, paralizándose el proyecto hasta que en 1932 el PSOE se hizo cargo del mismo, sobre todo, ante la necesidad de contar con un espacio adecuado para El Socialista.

Hemos consultado los números siguientes de El Socialista: 5294, 5295, 5296, 5299, 5300, 5302, y 5306 (corresponden a los meses de enero y febrero de 1926). También es importante el trabajo de Beatriz García Paz (Fundación Pablo Iglesias), titulado “Fundación Pablo Iglesias: documentación sobre la represión franquista”, publicado en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea, nº 6 (2006). Anteriormente, ya contábamos con el artículo de Antonio González Quintana y Aurelio Martín-Nájera, “La Fundación Pablo Iglesias. Apunte histórico y fondo documental, en Estudios de Historia Social, nº 19-19, (1981), págs. 297-308.

Por fin, es muy recomendable la visita al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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