Dolores Cebrián en vísperas de la apertura de la Escuela Fundación Cesáreo del Cerro

Historia

Rescatamos un texto de Dolores Cebrián Fernández de Villegas (1881-1973) sobre la creación de la Escuela Fundación Cesáreo del Cerro que publicó en el número extraordinario del primero de mayo de 1928 en El Socialista.

Dolores Cebrián fue una eminente pedagoga desde comienzos del siglo XX hasta la Guerra civil. Fue la compañera de Julián Besteiro. Precisamente, este artículo versa sobre su dimensión pedagógica.

La Fundación Cesáreo del Cerro fue creada gracias al legado del empresario del ramo de la zapatería Cesáreo del Cerro. Cesáreo del Cerro siempre se distinguió por sus excelentes relaciones con los obreros, pero nunca tuvo contactos con los socialistas; era liberal y católico. No se saben las razones íntimas que le llevaron a tomar la iniciativa que dejó plasmada en su testamento, aunque estaba en consonancia con su carácter conciliador y filantrópico, algo muy poco común entre el empresariado español de finales del siglo XIX. Así pues, al morir en 1915, Cesáreo del Cerro legó a la Casa del Pueblo de la capital de España gran parte de sus propiedades y bienes: casi setecientas mil pesetas en acciones y un inmueble en la calle de Carranza. Los socialistas crearon en 1916 la Fundación Cesáreo del Cerro para gestionar su legado testamentario. El empresario había dejado expresado que sus bienes debían destinarse a crear una escuela primaria para los hijos de los obreros de las Sociedades de la Casa del Pueblo de Madrid, dejando total libertad en relación con el ideario y forma de enseñar, así como la conveniencia, si se estimase oportuno, de crear pensiones o una especie de becas para los obreros que se destacasen por su inteligencia y laboriosidad para que pudieran aprender y mejorar su formación. Cesáreo del Cerro encomendaba a Pablo Iglesias el cuidado de su legado. El reconocimiento oficial de la Fundación creada se retrasó mucho tiempo. Hasta 1922 no se pudieron superar las trabas administrativas con la publicación de una Real Orden de 31 de enero por la que clasificaba a la Fundación como benéfico docente. Pablo Iglesias pensó que el administrador de esta institución debía ser Julián Besteiro. En el mes de febrero de 1924 se compró una finca en la finca de la Vereda de Postas, en lo que hoy sería la zona de Azca, en la calle de Orense de la capital madrileña. Por fin, el primero de julio de 1928 se inauguró el edificio, la Escuela Fundacional Cesáreo del Cerro. Los planos de la institución eran de Bernardo Giner de los Ríos. Se trataba de un complejo de 22.000 metros cuadrados Constaba con aulas, biblioteca y otras dependencias educativas, como jardín de infancia. Desde el punto de vista arquitectónico se puede considerar ya propia del funcionalismo que hacía gala su autor, que llegó a ser considerado el “arquitecto de los colegios”. Se aplicaron los principios pedagógicos e higienistas de los años veinte y treinta, es decir, techos altos, importancia de la iluminación por luz solar, ventilación directa y grandes espacios diáfanos.

Pues bien, Dolores Cebrián explicaba en su artículo que para la fiesta del primero de mayo la Casa del Pueblo preparaba la apertura de la Escuela, pero se habían presentado dificultades y retrasos que habían dificultado dicha apertura, pero se esperaba que fuera muy pronto.

La Escuela no venía, lógicamente, a resolver la falta de escuelas en Madrid. Pero la nueva institución era un “blasón” para los trabajadores organizados, que habían demostrado ser dignos de la confianza de la generosidad de Cesáreo del Cerro.

Dolores Cebrián pintó en su columna el valor de la nueva Escuela, vinculada a la Casa del Pueblo, modelo para higienistas, pedagogos modernos y hasta poetas, además del valor que daba al barrio de Cuatro Caminos:

“Esta pequeña escuela, nacida entre flores y próxima a abrirse, es la más bella flor que la organización obrera madrileña pueda prender en sus banderas el día Primero de Mayo”.

Hemos consultado el número 5999 de El Socialista. Sobre la institución este autor tiene un trabajo, “La Fundación Cesáreo del Cerro y la educación socialista en Madrid”, Los Ojos de Hipatia (junio de 2017). Por fin, sobre Dolores Cebrián podemos acercarnos al Diccionario Biográfico del Socialismo Español, y T. Marín Eced, “Dolores Cebrián”, en Ni tontas ni locas: Las intelectuales en el Madrid del primer tercio del siglo XX. Madrid, Ministerio de Ciencia e Innovación, 2009, pp. 190 a 193.

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