Mujer y elecciones en Estados Unidos: pasado y presente

Política

Dos meses de agosto, con un intervalo de 100 años, han protagonizado dos hechos capitales en la Historia de los derechos políticos en Estados Unidos y, en cierta medida, del mundo. El 18 de agosto de 1920 se promulgó la Decimonovena Enmienda de la Constitución por la que las mujeres veían reconocido el derecho al voto:

 

“El derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado ni restringido por los Estados Unidos ni por ningún estado por razón de sexo. El Congreso tendrá poder para hacer cumplir este artículo mediante la legislación apropiada.”

Pues bien, en este agosto de 2020, la Convención Demócrata ha nominado como su candidata a vicepresidenta a Kamala Harris, la primera mujer negra y de origen asiático en acceder a esta situación, en la esperanza de que en noviembre se complete la Historia con su acceso a la vicepresidencia del país.

En este medio publicamos hace más de un año un artículo que explicaba una noticia publicada en enero de 1914 sobre la influencia del reconocimiento del sufragio femenino en distintos Estados, antes de la promulgación de la mencionada Enmienda, sobre la cultura política en los mismos, medida por el aumento de la venta y consulta de libros y periódicos, así como de los debates públicos y privados. Quizás no está de más recordar aquella noticia.

Al parecer, en Illinois había aumentado la demanda de libros de cuestiones económicas, provocando que la Biblioteca Pública de Chicago tuviera que abrir una nueva sección dedicada al derecho electoral.

En las librerías de Denver (Colorado), en los primeros ocho meses después de la reforma legal sobre el sufragio femenino, se había detectado un gran incremento de la venta de libros de economía política de tal calibre que las cifras eran superiores a las de los últimos quince años, como expresaba un librero. Las compradoras eran, en principio mujeres, pero también se había comprobado el aumento de lectores masculinos.

El fiscal general de Wyoming, Mullen, había sido contrario al sufragio femenino, pero cuando se estableció en este Estado pionero observó un cambio de comportamiento cívico que le hizo cambiar de opinión por lo que consideraba efectos prácticos generados por el reconocimiento del sufragio femenino. Constataba un evidente incremento del interés por la adquisición de conocimientos relativos a las cuestiones públicas. Había comprobado que en los hogares se discutían cuestiones de interés general, se leían más periódicos y revistas. Mullen consideraba que las mujeres estaban contribuyendo a desarrollar la educación cívica, con un evidente influjo sobre los niños.

Por fin, la noticia aludía a la figura de Jane Addams (1860-1935), que como sabemos fue una de las figuras sobresalientes del feminismo y del reformismo social norteamericanos que, al parecer, en una revista de Chicago había declarado que en el presente hasta una clase de costura de niñas de doce años demandaba lecciones sobre el régimen parlamentario.

En todo caso, hoy recordamos la importancia de la Enmienda, y celebramos la nominación demócrata, para un país donde tanto se juega en noviembre, y en una atípica campaña donde las mujeres tendrán, a buen seguro, un protagonismo evidente.

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