Sobre el sentido común y la izquierda: reflexionando con Enrique Dickmann

Política

Vamos a reflexionar sobre el sentido común y el buen sentido, con el socialista argentino de origen letón Enrique Dickmann (1874-1955), gracias a un breve trabajo que publicó en España en junio de 1911 en Vida Socialista, ahora hace 110 años.

 

Como Dickmann afirma, la norma de conducta de la mayoría de la gente era y es el sentido común, pero se equivocarían. ¿Por qué? Porque muchas personas, escudadas por el sentido común cometen malas acciones, se equivocan, perdiendo el sentido de lo bueno, lo justo y lo bello. Insistimos, ¿y por qué?, pues porque el mal denominado sentido común no sería más que el resultado de los prejuicios, equívocos, errores y tradiciones. El sentido común obedecería al término medio de la inteligencia y capacidad generales que, en la mayoría de los casos entraría en contradicción con los principios de la lógica y la razón.

El sentido común había sido invocado para repudiar y condenar grandes descubrimientos, doctrinas, ideales, y principios de justicia. Ahí estarían los casos de Copérnico, Galileo o Newton, o Darwin o Marx, porque sus ideas y doctrinas por las tradiciones o porque lo que defendían iba contra las creencias generales.

Por eso es el socialismo era rechazado por muchos porque habría mayorías acostumbradas a la explotación, la desigualdad económica, y no concebían una sociedad bajo los principios de la cooperación, la solidaridad y la justicia.

No se podría invocar el sentido común para defender las buenas causas, sino el buen sentido, en opinión de Dickmann, porque éste motivaría a las personas a investigar, deducir, a razonar, en fin. El buen sentido sería propio de las personas que piensan y estudian.

Es evidente que el razonamiento de Dickmann tiene un evidente tono elitista, ya que el sentido común sería propio, en su opinión, de las “masas incultas” que se dejarían llevar por el mismo para rechazar ideas que buscaban la igualdad y la justicia social, frente a las minorías cultas con su buen sentido.

Sectores de la izquierda española y/o madrileña pueden pensar algo así, o en términos parecidos, en relación con lo que ha pasado en la Comunidad de Madrid en las últimas elecciones.

Por nuestra parte preferimos ser más respetuosos, y no caer en discursos despreciativos, mezclados con lamentos, que lo único que pueden hacer es alejar más a la izquierda de los ciudadanos y ciudadanas de Madrid, pero, si salvamos esa apreciación elitista, no podemos dejar de estar más de acuerdo con la definición del “sentido común”, como sinónimo de conservadurismo político, económico y social, esté en la parte de la sociedad donde esté.

La izquierda tiene que hacer un gran esfuerzo para alejarse de discursos elitistas para combatir un conservadurismo social que nos aboca al fortalecimiento de las desigualdades y al resurgir de prácticas, modos y actitudes de otras épocas, aunque con soluciones neoliberales, ya que la extrema derecha actual no tiene, como la pasada, ningún tipo de preocupación, digamos, social. Así pues, por favor, arrinconemos el sentido común, pero ya, y recojamos el buen sentido. El problema es cómo hacerlo, y por eso hay que ponerse a trabajar.

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