La impresión de Pablo Iglesias del discurso de Ramsay MacDonald en el Albert Hall

Historia

Profundizando en el tema de la repercusión del ascenso del laborismo en el socialismo español en la década de los años veinte nos acercamos a la impresión que le causó a Pablo Iglesias el discurso de Ramsay MacDonald, y que el líder laborista pronunció en el Albert Hall el 8 de enero de 1924. Las impresiones del viejo líder socialista fueron publicadas en El Socialista.

 

El discurso de MacDonald era el reverso, a juicio de Iglesias, de los que pronunciaban los jefes de los “partidos burgueses”, caracterizados por no tener claridad, concreción, sinceridad, ni elevación de pensamiento, primando en los mismos la confusión y la hipocresía, eso sí, envolviendo todo en frases altisonantes para presentar “pequeños propósitos” o “planes mezquinos”.

Al contrario, el político laborista había demostrado otra cosa. Iglesias se fijaba en un parte del discurso que le llamaba la atención, aquella en la que el británico expresaba que en caso de aceptar formar Gobierno se haría para resolver los urgentes problemas británicos, de Europa y del mundo, buscando movilizar a los hombres y mujeres de buena voluntad, desafiando a conservadores y liberales a ponerse enfrente de los laboristas para impedir el cumplimiento de la misión expresada. En esa parte del discurso el laborista habló del objetivo de la paz, y cómo para conseguirla era indispensable que hubiera un Gobierno laborista, además de la sintonía entre los pueblos y del reconocimiento del Gobierno ruso.

Ese discurso era un ejemplo de claridad, de haber plasmado de forma evidente los principios del programa laborista, con palabras sinceras, y con altura de miras. Era evidente que otros políticos, como Lloyd George y Baldwin habían hablado de paz, pero nada habían hecho para lograrla. Pero tampoco había luchado por la misma Poincaré en Francia, porque sus palabras entraban en contradicción con la política que había emprendido, de clara tendencia imperialista a través de la ocupación del Ruhr, cuestión que, como sabemos, fue ampliamente criticada por el socialismo europeo en su conjunto, y que hemos estudiado. Pablo Iglesias aprovechó el artículo para cargar duramente contra el político francés.

No sólo había diferencia entre los discursos de estos políticos y el de Ramsay MacDonald, en opinión de Pablo Iglesias, sino también en la forma de cumplir su palabra, porque su programa de paz no sería de “relumbrón”. Quería dejar claro que el laborismo no iba a ahorrar esfuerzos para conseguir este objetivo de la paz.

Pablo Iglesias se preguntaba si los “políticos burgueses” ingleses, apoyados por los de otros países iban a impedir el cumplimiento del programa laborista, pero era optimista en relación con la paz. La realidad, como sabemos, sería muy distinta, el Gobierno laborista caería y la paz, efectivamente, avanzó durante los años veinte, pero para luego entrar en barrena.

La opinión de Iglesias se puede consultar en el número 4668 de El Socialista. En este medio de El Obrero hemos tratado ya el discurso del líder laborista, así como otras cuestiones sobre el laborismo en esta época histórica.

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