Cataluña y la Falange: dos visiones en la Guerra Civil

Historia

En este artículo comparamos dos textos de dos miembros de Falange sobre Cataluña en plena guerra civil. Se da el caso de que la postura más favorable es defendida por el líder defenestrado por Franco. Manuel Hedilla, jefe de Falange hasta que se dio el Decreto de Unificación por parte de Franco y antes de caer en desgracia, condenado a muerte, indultado y preso, dijo en un discurso en la Navidad de 1936 lo siguiente:

 

"Hay personas en nuestra retaguardia que no encuentran trabajo mejor que hacer por la patria si no es el sembrar odio contra Cataluña y las provincias vascongadas y, cada vez que revolviendo sucios fondos y viejas cuentas han logrado su propósito, quedan satisfechos como si hubieran logrado una gran acción. La doctrina de Falange es de amor y no de odio, de unión y no de desunión. En Cataluña, como en todas partes, hay españoles buenos y malos"

Por su parte, José Giménez Arnau, a la sazón jefe de propaganda de Falange, en un discurso en Zaragoza en el año 1938 pronunció lo siguiente:

"Dejadlos que ladren, y nosotros sigamos adelante por el camino de la unidad, de la unidad fecunda que, tras darnos los hombres unidos, nos da unidas las tierras de la periferia traidoras un día de los destinos de España (...). Pero una advertencia: Ya se acabó esta conducta, se acabó la traición, porque nosotros preferiríamos ver estas tierras pulverizadas antes de verlas otra vez en contra de los sagrados destinos de España"

Dos visiones dentro de Falange y con distinto éxito. La primera, que puede ser considerada como conciliadora, aunque, paternalista y mantenedora de la concepción sobre la existencia de "españoles buenos y malos", no se llevó a cabo ni durante la guerra ni al terminar la contienda. El propio Hedilla contrario a los designios políticos de Franco terminó, después de una dura experiencia, defenestrado y olvidado. Primó más la visión apocalíptica, contraria a los sentires de Cataluña y del País Vasco, que vemos en el segundo personaje. Eran "tierras traidoras" y si no se avenían a razones, podían ser pulverizadas.

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Nota.- los dos textos han sido consultados en el artículo de Francisco Moreno Gómez, "El terrible secreto del franquismo", La Aventura de la Historia, número 3 (enero 1999), pág. 22.

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