Los socialistas por el aumento del servicio de comadronas en Pamplona (1929)

Historia

Un aspecto muy importante, pero muy descuidado, tiene que ver con el trabajo concreto en el ámbito local para mejorar la vida de los ciudadanos. No estamos hablando de grandes denuncias o campañas a favor del reconocimiento de un derecho, o quejándose por determinadas políticas generales, con movilizaciones de la prensa, en la tribuna política o en la calle. Estamos hablando de cuando un servicio muy concreto en una localidad no funciona o cuando hay que arbitrar una determinada política municipal en favor de los vecinos. Cada día estamos más convencidos de la necesidad de “bajar” a estas cuestiones para conocer la historia real, especialmente en el ámbito de los desfavorecidos, que constituye nuestra elección como historiador desde hace ya mucho tiempo.

 

Pues bien, en este apunte viajamos a la Pamplona de 1929 y al problema que padecía en relación con el servicio de matronas.

Al parecer, los establecimientos provinciales de Beneficencia de la capital navarra, es decir, el Hospital y la Inclusa, estaban asistidos por diez médicos, seis practicantes de cirugía, tres de farmacia, varios enfermeros, una “legión” de religiosas, pero una sola comadrona.

Todo el personal turnaba en el servicio que a cada uno le correspondía, menos la comadrona, puesto que, además de tener que atender en ambos establecimientos a su cargo, estaban bastante alejados el uno del otro. Con relativa frecuencia se hacía necesario la asistencia en los dos centros a la vez, y era imposible, por lo tanto, que pudiera estar en ambos de forma simultánea. Así, por su cuenta, la comadrona buscaba la ayuda de una compañera para que asistiera en uno de los establecimientos mientras ella lo hacía en el otro, pagando sus servicios de su peculio particular.

La comadrona tenía que estar siempre disponible por la índole de su trabajo, tanto de día como de noche. La comadrona se había quejado al inspector de trabajo, pero nada se había resuelto. Desde el periódico El Socialista se denunciaba esta situación, preguntándose si no había ningún medio legal que pudiera obligar a la Diputación de Navarra a que aumentase el personal necesario de comadronas para que pudieran turnar entre ellas y les pudieran quedar horas de descanso al igual que el resto de empleados. Era una situación calificada por el periódico obrero como inadmisible, no se comprendía como una corporación oficial podía infringir las leyes sociales del Estado.

Hemos trabajado con el número 6413 de El Socialista, de 29 de agosto de 1929. Por otro lado, es imprescindible sobre las comadronas acudir al libro de Dolores Ruiz-Berdún y Alberto Gomis Blanco, Compromiso social y género: la historia de las matronas en España en la Segunda República, la Guerra Civil y la Autarquía (1931-1955), Alcalá de Henares, 2017, y en la página de Dialnet se puede consultar al completo.

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