Rafael Delorme y el socialismo

Historia

Rafael Delorme Salto (1867-1897), también conocido por su seudónimo, “Juan de la Encina” fue periodista, americanista y librepensador.

 

Este malagueño fue un activo colaborador de la prensa, se distinguió por sus estudios sobre América, y defendió la autonomía para Cuba. En 1887 ingresó en el socialismo y participó en El Socialista, encargándose de la conocida sección de “La Semana Burguesa”. Delorme formó parte del conocido movimiento germinalista con otros escritores, aunando literatura, bohemia y compromiso político. Delorme fue, posteriormente, republicano, y escribió en Las Dominicales del Libre Pensamiento un artículo sobre el socialismo, en el mes de marzo de 1892 que queremos recuperar, ya que hoy no es una figura muy conocida.

Para Delorme de la Revolución francesa arrancaría el movimiento socialista contemporáneo, considerando que se diferenciaba el anterior en que se confundía con el comunismo. Consideraba que el comunismo era una “doctrina generosa” invocada contra la arbitrariedad y las opresiones de la “ley de castas”, pero solamente se podía calificar de generosa porque le faltaría la condición indispensable para que lo soñado se pudiera adaptar a la realidad.

Delorme desarrollaba una larga explicación sobre el primer socialismo y cómo había ido apareciendo el nuevo que identificaba con el socialismo científico, y que calificaba como armónico porque no creía que fuera una” doctrina completamente autoritaria y absorbente”, como se denunciaba. El pensaba que el socialismo científico era un procedimiento “genuinamente igualitario”, que habría horizontes nuevos y progresivos, y que afirmaría y consagraría todas las conquistas hechas por la ciencia por las revoluciones, y sobre todo el derecho al trabajo, la necesidad del hombre de satisfacer sus necesidades, y que nadie debía poder “cohibir y estorbar”, como ocurría con el sistema de acaparamiento de las riquezas por unos pocos, y que era el imperante.

Pero Delorme quería demostrar que el socialismo científico era compatible con el establecimiento de una República, porque era un régimen que buscaba la igualdad. Esta afirmación final de su artículo venía a ser una advertencia frente a los “individualistas”, pero también con los que se llamarían socialistas, “pero más encariñados con su interés propio que con la doctrina que aparentaban sustentar”. ¿Estaba haciendo una crítica al socialismo español, una vez que había abandonado el Partido y abrazado la causa republicana?

Hemos consultado el número del 26 de marzo de 1892 de Las Dominicales del Libre Pensamiento, así como el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

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