Los braceros de Yecla hacia 1924

Historia

Periódicamente aportamos testimonios sobre la realidad sociolaboral española de las primeras décadas del pasado siglo. En esta pieza hablamos de los trabajadores de Yecla hacia 1924.

 

Nuestra fuente es un artículo firmado por Eleuterio Marco, que se publicó en El Socialista del día 15 de febrero del mencionado año. Eleuterio Marco Rey fue miembro de la UGT de esta importante localidad murciana. En esa misma década abandonó la localidad, pero también sabemos que al finalizar la Guerra Civil estaba en el fichero que la Falange tenía en Yecla, como un elemento a vigilar.

Marco Rey quería exponer la dura vida de los braceros de su pueblo.

Existirían “varios señores feudales” que cobraban de foros: por cada siete vides, uno, por cada siete olivos, otro, y mitad o tercio de la recolección de grano. En la poda del sarmiento de las vides se incautaban de la mitad, algo que pasaba igual con la poda de los olivos. Para el miembro de la UGT esto no podía ser, es decir que quien no trabajaba se apoderase del sudor de los demás. El pueblo de Yecla era eminentemente agrícola con unos cinco mil braceros en aquella época. En el pasado no había braceros parados, pero en 1924 eran “caravanas” los que pululaban por Yecla y los que emigraban de ella por no tener trabajo. Eso se debía a que varios “burgueses” consentían en que sus haciendas se perdiesen antes de dar trabajo con el fin de que los salarios fueran más bajos y se derogase jornada legal de las ocho horas, que ya se respetaba poco en Yecla. La zona disponía de tres cosechas al año: vino, aceite y grano. Se cultivaban los trece kilómetros cuadrados del término, siendo suficiente para mantener a la población. Había tres kilómetros cuadrados de regadío y el resto era de secano. Había escasez de agua, pero nuestro autor consideraba que existían lugares en donde se podía extraer agua para regar hasta ocho kilómetros cuadrados, y con este fin aumentar la riqueza de la ciudad, pero, en línea con lo que se había dicho antes, la burguesía yeclana no era de las que invertían en cosas útiles. Los salarios de los braceros en las tareas más duras eran de 4’25 pesetas. El que demostraba tener ideas sociales no trabajaba. Los obreros se lamentaban de la parcialidad que la burguesía empleaba con ellos. En todo caso, en Yecla había una Casa del Pueblo, pero los trabajadores no se acordaban de acudir a la misma para pertenecer a la misma. Marco opinaba que si todos los braceros se uniesen y tuvieran conciencia de sus derechos la burguesía no les avallasaría ni les explotaría. Por eso, como era habitual entre los autores de estos análisis de las realidades sociolaborales locales, Marco llamaba a la unidad, a la organización obrera como medio para combatir las injusticias.

Etiquetado como :
Este sitio utiliza cookies. Al seguir navegando entiendo que aceptas mi política de cookies.
Más información Entendido