El derecho del cobro de las horas extraordinarias (1925)

Historia

El movimiento obrero socialista fue un celoso vigilante para que se cumpliera la jornada laboral de ocho horas en España desde el momento en el que se aprobó, denunciando abusos y luchando en distintos ámbitos para que no aumentaran las excepciones en algunos sectores productivos y comerciales. En esa línea también luchó porque se pagasen, con arreglo a la ley, las horas extraordinarias.

 

En este contexto recordamos la conferencia que se impartió en la Casa del Pueblo de Madrid en febrero de 1925 por parte del abogado de la Asociación General de Cocineros, José Antonio Balbontín, que, como sabemos fue miembro del Partido Radical Socialista, dirigiendo la Agrupación de Madrid, aunque abandonara pronto la formación por discrepancias ideológicas, fundando el Partido Social Revolucionario, saliendo elegido diputado en las Cortes Constituyentes. Luego se acercó al comunismo, aunque también se alejaría del mismo desencantado. Estuvo en Izquierda Republicana, pero también por poco tiempo, regresando al PCE.

Pues bien, la conferencia de Balbontín fue monográfica sobre el derecho al cobro de las horas extraordinarias de trabajo y la manera de reclamarlo ante el Tribunal Industrial. El conferenciante trató de convencer al auditorio sobre la enorme importancia que tenía para la clase obrera el cumplimiento estricto de la jornada máxima de ocho horas, y como medio de lograrlo, la exigencia inexorable del pago de horas extraordinarias con el recargo del 20 o del 40% como mínimo, según se tratase de horas extraordinarias diurnas o nocturnas, con arreglo a lo dispuesto en la Real Orden de 15 de enero de 1920 sobre aplicación de la jornada máxima de ocho horas. En la conferencia también detalló el procedimiento a seguir ante el Tribunal Industrial en caso de reclamación.

Hemos trabajado con el número del 23 de febrero de 1925 de El Socialista.

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