Gabriel Alomar sobre el porvenir del liberalismo y el socialismo en España a fines de los años veinte

Historia

El periódico El Liberal lanzó una encuesta en 1927 sobre el porvenir del liberalismo en España en la que participaron destacados personajes públicos de finales de los años veinte. En el número del 29 de diciembre participó Gabriel Alomar. En este artículo glosamos su opinión.

Gabriel Alomar Esteve (1873-1941) fue literato, diplomático y político mallorquín con un evidente protagonismo en el mundo del nacionalismo catalán desde una perspectiva de izquierdas. Miembro de la Unión Federal Nacionalista Republicana, pasaría muy pronto a militar en el Bloc Republicà Autonomista, y luego en el Partit Republicà Català. Posteriormente, en los años veinte participaría en la creación de la Unió Socialista de Catalunya. En tiempos de la República sería embajador en Italia y, por fin en Egipto, donde fallecería.

En otro trabajo hemos estudiado su concepción obrerista del nacionalismo catalán, condensada en su obra Negacions i afirmacions del catalanisme, donde abogaba por la necesidad de un catalanismo de signo obrero, frente al nacionalismo de la Lliga, muy conservador y propio de la burguesía catalana. Alomar hizo un esfuerzo por aproximar socialismo y nacionalismo. En ese momento inició un acercamiento a la Federación Socialista Catalana. Pero la Federación era marcadamente anti-catalanista, al ser fiel a la doctrina clásica socialista de asociar nacionalismo con burguesía, y por el temor a que si el catalanismo se introducía en la clase obrera las reivindicaciones genuinamente socialistas pasarían a un segundo plano frente a las nacionalistas. La respuesta socialista al puente que intentaba tender Alomar fue muy negativa. Es significativo lo que opinaba el propio Pablo Iglesias cuando se puso en contacto con el líder socialista catalán Josep Comaposada sobre las pretensiones del político mallorquín. El padre del socialismo español no ponía reparos a que Gabriel Alomar se afiliase a la Federación, pero consideraba que debía aprender mejor lo que era el socialismo. A partir de entonces iniciaría su andadura en las formaciones nacionalistas que hemos planteado en primer lugar.

Pues bien, en la encuesta seguía defendiendo el valor del socialismo como la única “posibilidad de liberación”. Consideraba que la opinión liberal española era patrimonio de una minoría frente a una masa inerte y postrada por la educación eclesiástica. El objetivo era fomentar por todos los medios la transformación de esa masa rezagada, porque cuando adquiriese conciencia querría ser libre y soberana. Había que conseguir que la libertad no fuera un patrimonio exclusivo de la minoría.

Por otro lado, consideraba que liberalismo y socialismo eran dos formas coexistentes. El socialismo sería el medio para suscitar aquel fin. Al socialismo español le incumbía instaurar la herencia de la revolución política (liberalismo) para llegar luego a la revolución social.

El texto de Alomar se puede consultar en el número correspondiente de este diario en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

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