La Constitución de 1845 o el triunfo del liberalismo moderado

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El 23 de mayo de 1845 se votó y aprobó la Constitución de 1845, texto constitucional fundamental para entender el reinado de Isabel II, y que más tiempo estuvo en vigor, entre ese año y 1869 cuando se promulgó la Constitución de 1869, de signo democrático, después del triunfo de la Revolución Gloriosa. En 1852 hubo un intento de reforma constitucional de signo muy conservador y luego, en el Bienio Progresista (1854-1856) se pretendió aprobar, sin éxito, otro texto constitucional de signo, evidentemente, progresista.

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El sistema de partidos en el reinado de Isabel II

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En el reinado de Isabel II las principales tendencias liberales siguieron siendo la moderada y la progresista, nacidas ya en el Trienio Liberal, pero que se fueron convirtiendo en partidos políticos más organizados, aunque distintos a las organizaciones de masas del siglo XX, ya que eran partidos de cuadros y élites. También aparecieron otros partidos, como el Demócrata y la Unión Liberal.

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El aprendizaje de la Constitución en la enseñanza del primer liberalismo español

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El Título IX de la Constitución de 1812 trataba de la instrucción pública, algo que no se volvería a repetir en un texto constitucional español hasta la Segunda República. En el artículo 368 se explicitaba la obligación de que se explicase la Constitución. El Proyecto de Decreto de 7 de marzo de 1814 especificaba que la enseñanza de la Constitución se inscribiría en la denominada segunda enseñanza. Este nivel educativo se organizó en tres áreas: la de las ciencias físicas y matemáticas, la de literatura y artes y la de ciencias morales y políticas. En esta última parte se impartirían un curso de “Moral y Derecho Natural”, otro de “Derecho Político y Constitución” y, por fin, uno de “Economía política y Estadística”. Pero, además, para poder acceder a la denominada tercera enseñanza había que certificar, entre otros, el haber superado el curso de “Derecho Político y Constitución”. En el Dictamen que se presentó sobre el Proyecto, los autores del mismo insistían en la necesidad que los alumnos aprendiesen los fundamentos del derecho político y que conociesen las “reglas de cuya observancia depende el justo régimen y la felicidad de las naciones; y que instruidos en los principios generales de esta ciencia, los apliquen después á su patria, y estudien las leyes fundamentales que la rigen, para ver su consonancia con los principios constitutivos de la sociedad, y amar por convencimiento propio lo que debe respetar por obligación”.

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Educación e Iglesia en el Estado Liberal español

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En principio, el naciente Estado liberal en el siglo XIX planteó desde la propia Constitución de 1812 que la educación era una competencia fundamental del Estado. En este mismo texto constitucional fue elevada a derecho, aunque luego no apareciera en las siguientes Constituciones decimonónicas. Para cumplir con la garantía del mismo había que construir un sistema educativo nacional, ya que, además, el liberalismo español era claramente centralista y buscaba la uniformidad educativa como uno de los pilares de la afirmación de la nación española frente a cualquier particularismo o concepción territorial distinta.

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Los sistemas electorales en la España liberal

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La existencia de las elecciones se asocia al liberalismo al surgir la necesidad de la representación nacional frente a la representación estamental o por sectores y corporaciones del Antiguo Régimen. En España este paso se produjo en las Cortes de Cádiz. La primera convocatoria electoral, con todos los problemas a los que hubo que hacer frente con el país en guerra, tuvo lugar en enero de 1810 por parte de la Junta Central para formar Cortes. Este hecho es fundamental porque marca el inicio de la Revolución liberal en España. También se acompañó de la primera normativa electoral para elegir a los diputados. Esta disposición convocaba, junto a los diputados de las ciudades que habían enviado sus representantes a las Cortes de 1789, las últimas del Antiguo Régimen, a un diputado elegido por cada Junta provincial nacida a raíz del levantamiento contra los franceses en 1808, y a otros 208 diputados. Los requisitos para poder votar eran ser varón mayor de 25 años y contar con “casa abierta”.

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