La movilización de las socialistas belgas a finales de los años veinte

Historia

En varias ocasiones hemos hecho referencia al auge del feminismo socialista en los años veinte. En este trabajo abordamos el estudio de las actividades que las socialistas belgas realizaron a la altura de 1928, fruto de una fuerte organización, una de las más potentes dentro del socialismo democrático europeo, detrás de la alemana.

Esa organización potente permitía influir en el Partido Obrero. En 1928 iban a organizar un Congreso, paralelo al que celebraría la Internacional en Bruselas.

Las socialistas belgas tenían un periódico propio, editado en francés y flamenco, llamado La Voz de la Mujer, dirigido por Alice Pels, figura clave en el internacionalismo socialista femenino, ya que sería secretaría general de la Internacional Socialista de Mujeres desde 1935 hasta 1940.

Pues bien, Pels fue invitada en Suiza con motivo del Día Internacional de la Mujer de 1928 para que impartiera una serie de conferencias en Ginebra y Lausana sobre el movimiento socialista femenino y sus realizaciones, centrándose en el caso belga.

Las cuestiones que habían abordado en los últimos tiempos las socialistas belgas se agrupaban en ocho puntos:

1. Protección de la mujer, al crearse un fondo como seguro mutuo al que habían contribuido algunas provincias belgas, acumulándose un total de medio millón de francos.

2. Protección del niño. Se habían creado consultorios populares para los recién nacidos.

3. Creación de pensiones de viudedad.

4. Vacaciones obreras. Las socialistas belgas habían alquilado una casa de campo para descanso de las obreras.

5. Emancipación de la mujer casada. Se había conseguido que las mujeres casadas pudieran disponer libremente de sus bienes. Estaban luchando para que desapareciera del Código Civil el artículo 213 que establecía la obediencia de la mujer al marido, pero la fuerza de los católicos lo había impedido hasta entonces.

6. Lucha contra el alcoholismo. Se había conseguido que se prohibiera la venta de alcohol en pequeñas cantidades (máximo de dos litros), obteniéndose un gran resultado. No olvidemos que el sufragismo se destacó contra el alcoholismo desde sus inicios, que entroncaría después también con el socialismo, intentado apartar a los trabajadores de la taberna.

7. Sufragio femenino. Las mujeres belgas habían votado ya en 1921 y 1926, experiencia que, según Pels, había servido para fortalecer la cultura política femenina.

8. Las socialistas belgas habían padecido los horrores de la Gran Guerra de forma evidente, ya que, como sabemos el país fue invadido por los alemanes, lo que las había convertido en claras defensoras del pacifismo.

Es interesante destacar que este resumen fue publicado por El Socialista en su número 5980 de 8 de abril para dar a conocer unas actuaciones que se consideraron dignas de imitar. Aunque de forma muchísimo más tímida algo se estaba moviendo en el socialismo español en relación con las reivindicaciones de la mujer.

Sobre el feminismo socialista en los años veinte el autor de este artículo tiene varios trabajos: “El Congreso Internacional Socialista de Mujeres de Marsella de 1925”, en Nueva Tribuna (noviembre de 2018), “La actividad de las mujeres socialistas en Finlandia en los años veinte”, en El Obrero (diciembre de 2018), “Betty Karpíšková y la cuestión de la mujer en las elecciones checoslovacas de 1929”, en El Obrero (diciembre de 2018), “Formación para políticas socialistas alemanas en 1928”, en Tribuna Feminista (diciembre de 2018), y “La lucha de los socialistas por el voto femenino en Suiza: las elecciones de 1928” en Tribuna Feminista (diciembre de 2018).

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