Los socialistas de Vilanova i la Geltrú contra la gestión de los republicanos federales en 1892

Historia

A raíz del Congreso del PSOE realizado en Valencia en agosto de 1892, los republicanos federales de Vilanova i la Geltrú se hacían eco del programa municipal aprobado en dicho Congreso en su publicación El Pueblo. Aludían a que no había novedad, pero sobre todo que lo que se proponían realizar los concejales socialistas en los Municipios era lo que los republicanos federales querían hacer tan pronto como fuera posible.

Ante este comentario los socialistas de Vilanova consideraron que menos la cuestión de la supresión del culto católico y algunas cuestiones relativas a la salubridad pública y la educación, y que se recogían en su “Constitución regional de 1883”, refiriéndose, seguramente al Proyecto de la Constitución Federal de Antequera de ese año.

Pero los socialistas de Vilanova opinaban, además, que, aunque fuera cierto lo expresado en la publicación federal, los republicanos no habían hecho nada en el Ayuntamiento después de un año largo de gobierno. Se recordaba que los federales tenían once concejales, incluido el alcalde, mientras que los monárquicos contaban con ocho ediles. El gobierno municipal no había dedicado ni una sola sesión para acercarse a uno de los puntos fundamentales del programa municipal socialista, es decir, el establecimiento de la jornada de ocho horas para los trabajos y servicios del Municipio.

Los socialistas acusaban a los republicanos de decir lo que pedían los obreros, y que El Pueblo por no ver perder votantes y seguidores había hecho publicado esos comentarios.

Es más, denunciaban que en el lunch que se había celebrado en el Centro Federalista el año anterior antes de tomar posesión de sus cargos en el Ayuntamiento los ediles republicanos, y donde se expuso la política que iban a seguir, nada se dijo de posibles puntos de contacto con el programa socialista municipal.

Esta crítica o denuncia tenía como fin, como se produjo en multitud de oportunidades durante la primera gran larga etapa del PSOE hasta el establecimiento de la Conjunción Republicano-Socialista, intentar demostrar a los trabajadores que las fuerzas republicanas, aún las más progresistas, como la que representaban los federales, eran de signo burgués y no luchaban, realmente, por los intereses de la clase obrera ni por su emancipación.

Hemos consultado el número 341 de El Socialista. Sobre esta etapa histórica, profundamente obrerista del PSOE, podemos acudir a la monografía de Santos Juliá, Los socialistas en la política española, 1879-1982, Madrid, 1997.

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