El socialismo para los socialistas catalanes en 1908

Historia

En 1908 se puso en marcha La Internacional, el órgano de expresión de la Federación Socialista Catalana, que se editaba desde Barcelona. En un artículo anterior estudiamos su creación, y cuyo principal inspirador fue Antonio Fabra i Ribas. Pues bien, en su primer número, del 6 de noviembre del año citado, se incluyó una columna donde se explicaba qué era el socialismo, además de publicar los objetivos del nuevo periódico, y destacar la importancia de la acción política. En este artículo nos acercamos a la definición de socialismo.

El socialismo tendría cuatro objetivos:

1º. Hacer ver a la clase obrera que su antagonista era la clase burguesa o capitalista (lucha de clases).

2º. Ayudar a crear la conciencia de clase entre los trabajadores, y a través de ella, dar a conocer la importancia de practicar la solidaridad entre todos los oprimidos si no se quería perder en las luchas contra la burguesía.

3º Fomentar que la clase trabajadora se organizase en Sociedades de Resistencia (sindicatos) con el fin de conseguir mejores salarios, es decir, una remuneración más equitativa de su trabajo, jornada laboral más reducida con más horas de descanso, y para que pudiera encauzar por sí sola todas las mejoras que pudieran aliviar su situación, es decir, que asumiera que su emancipación solamente llegaría por su lucha no por la de otros, un objetivo constantemente repetido por el socialismo en España para apartar a los obreros del republicanismo, especialmente del federal, el más progresista.

4º. Incitar a la clase trabajadora a que sostuviera la lucha política, al igual que practicaba la burguesía, como se hacía la lucha económica, con el fin de servirse del poder político para defender sus intereses de clase, y luego transformar la propiedad individual del régimen capitalista en propiedad colectiva, propia del régimen socialista. El fomento de la idea de la lucha política siempre fue prioritario en el socialismo catalán, habida cuenta de la importancia del anarquismo, primero, y luego del anarcosindicalismo en Cataluña.

Para que los obreros fuesen verdaderamente libres e independientes era necesario que fueran dueños de los medios de producción y de cambio, que la clase burguesa usaba en su propio beneficio. Esa clase creaba después con el dinero que usurpaba a los trabajadores instituciones de todo tipo para mantener a los mismos en la ignorancia, y poder oprimirlos. Las tres instituciones que hacían este trabajo eran la Justicia, la Iglesia y el Ejército (cárceles, iglesias, cuarteles). En este sentido, debemos recordar que los ataques que el socialismo hizo, especialmente a las dos últimas instituciones, tuvo siempre un marcado carácter económico, o instrumental, es decir considerar, como hemos expresado que apoyaban y sostenían el régimen capitalista.

La emancipación era imposible si no se alcanzaba la propiedad colectiva por medio de la conquista revolucionaria del poder político. El socialismo enseñaría que el problema social no se resolvería hasta que no lo estuviera el económico.

El artículo terminaba con varias proclamas, siendo interesante que resaltemos que una de ellas hablaba de que no se querían bloques de izquierdas ni de derechas, ni tampoco pactos con quienes tenían intereses completamente opuestos a los de la clase trabajadora, en clara alusión a los republicanos.

Todavía estábamos en 1908 antes del terremoto que supuso la Semana Trágica y la represión de Maura, y que alteraría este principio.

Hemos trabajado con el número 1 de La Internacional en la Hemeroteca Digital de la BNE. Podemos consultar el trabajo de este autor titulado “La creación de “La Internacional” en la Barcelona de 1908, en El Obrero (noviembre de 2018).

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