La opinión de la UGT ante la derrota parlamentaria del derecho de sindicación de los funcionarios en 1931

Historia

La derrota del reconocimiento del derecho de sindicación de los funcionarios civiles, incluido en el dictamen de la comisión parlamentaria por parte de los radical-socialistas y defendido especialmente por los socialistas en las Cortes, provocó una reacción en El Socialista unos días después, y en relación con los funcionarios de Comunicaciones.

Efectivamente, entre los funcionarios de Comunicaciones (Correos) se había suscitado un enorme interés por este debate en las Cortes porque, al igual que en Europa, eran los trabajadores públicos con una mayor conciencia sindical y de lucha por sus derechos. Recordemos, al efecto, la huelga de carteros de 1918 y la posterior que hicieron sus compañeros franceses.

El artículo señalaba que en las Cortes había imperado una concepción “tradicional y absolutista” del poder del Estado. Los radical-socialistas y los socialistas se habían estrellado contra el bloque mayoritario, que había derrotado la propuesta de Botella Asensi y la defensa de Rodríguez de Vera y Trifón Gómez.

Dicho bloque se había decantado por mantener el dictamen originario de la comisión donde imperaba la idea de que el Estado podría restringir y hasta suspender las agrupaciones profesionales que intentaran luchar en relación con el régimen de los trabajadores públicos. El artículo calificaba dicha postura de arcaica frente a la concepción moderna y democrática defendida por los socialistas.

Frente al argumento empleado por dicho bloque sobre que los funcionarios civiles no eran asalariados y, por tanto, no pertenecerían al proletariado, la UGT consideraba que eran trabajadores sujetos a las leyes económicas de la explotación capitalista. El sindicalismo socialista estaba incorporando a un sector de los denominados “trabajadores de cuello blanco” al conjunto de la clase obrera.

El artículo era una llamada de atención a los funcionarios de Correos y Comunicaciones sobre lo que había pasado en las Cortes, además de enseñar que el trabajo realizado por la UGT no era de un día, sino constante, lento, lleno de triunfos y de sinsabores, pero que no desanimaban para conseguir el objetivo final:

“Que este desengaño sirva de bandera a los Sindicatos de Comunicaciones para conquistar, en unión de los trabajadores, el mundo de que nos habla Carlos Marx en su vidente Manifiesto”.

Hemos trabajado con el número 7077 de El Socialista, y debemos acudir al anterior trabajo de este autor sobre el debate parlamentario del derecho de sindicación de los funcionarios en El Obrero (marzo de 2019).

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