Saborit como referente de político al servicio de la ciudadanía

Historia

En estos tiempos de tanta desafección por la política, motivada por muchos factores, creemos que conviene adentrarnos en la historia para encontrar referentes de políticos que sin haber tenido un protagonismo absoluto desarrollaron una intensa vocación por el servicio público como representantes de la ciudadanía. Andrés Saborit fue miembro importante de la UGT y del PSOE, aunque muchos ciudadanos de hoy no conozcan su figura. Además, fue un periodista y un escritor notable, pero debo confesar que me gusta destacar al Saborit concejal, y al Saborit diputado.

 

¿Por qué?

Precisamente, por lo que decíamos al principio, porque constituye un referente de político muy preocupado por los trabajadores y los desfavorecidos, creyendo siempre en el poder transformador de la política para cambiar la vida de la gente y hacerla un poco mejor. Ciertamente, Saborit no fue un radical, no estuvo a favor del giro revolucionario en la República del Partido, pero, en cierta medida, sí fue radical por su intenso compromiso socialista y de izquierdas, precisamente el que le hizo ser más que un teórico, un hombre práctico, que analizaba las realidades injustas y buscaba soluciones a las mismas.

A lo largo de mi trabajo con la hemeroteca del movimiento obrero de signo socialista me he ido encontrando periódicamente su figura en el Ayuntamiento madrileño y en las Cortes. Efectivamente, fue concejal por el distrito de Hospital, primer teniente de alcalde en la República, diputado a Cortes en el reinado de Alfonso XIII y luego en las Cortes republicanas, primero por Madrid-capital y después por Ciudad Real.

Y conocí su labor, siempre atento a las quejas, peticiones y reclamaciones que le llegaban al Congreso de los Diputados, o que conocía de primera mano en los barrios de la capital.

No pretendo ser exhaustivo y faltan muchas iniciativas, pero las que aquí apuntamos nos da cuenta de su importancia.

En 1910 realizó un estudio sobre la mendicidad en Madrid, denunciando la situación, pero, como era habitual en su trabajo, proponiendo soluciones centrándose en la cuestión fiscal y no esperando respuestas sobre una supuesta solidaridad del rico con el pobre. Posteriormente, en marzo de 1931 muy destacada fue la denuncia que formuló sobre la lamentable situación en el llamado Parque de Mendigos. Su exhaustiva investigación motivó que la minoría socialista se movilizase para intentar cambiar una situación vergonzosa.

En 1922 en la discusión parlamentaria del presupuesto del Ministerio de Trabajo tuvo una destacada intervención sobre la necesidad de conceder una especial atención a la misión social de la organización obrera, ya que realizó un alegato sobre la preocupación por la política social que realizaban los sindicatos, además de su labor reivindicativa.

Para Saborit el Ministerio debía preocuparse de conocer cómo funcionaba los sindicatos para estimular su tarea. En cierta medida, estaba defendiendo el modelo de sindicalismo de base múltiple. Pero en ese debate también dedicó mucha energía a exigir al Ministerio la promoción del régimen de cooperativas, especialmente en el ámbito ferroviario y de las cooperativas asturianas. Saborit reclamaba no sólo que el Estado pusiera dinero, sino, sobre todo, que apoyara y garantizara el funcionamiento y desarrollo de estas organizaciones.

También en ese año se preocupó desde su escaño del asunto de los alquileres para que se hiciera extensivo el decreto-ley de la tasa de los mismos a las localidades más pequeñas porque solamente se podía aplicar en ciudades de más de veinte mil habitantes. Si se conseguía una rebaja de los alquileres, auguraba una disminución de la tensión social en localidades obreras, como en Asturias.

Siguiendo en 1922, Saborit se interesó por la suerte de los trabajadores del Estado a finales del verano de aquel año, especialmente en relación con los obreros de la Granja del rey Alfonso XIII porque recibían muy bajos salarios, pero también por los trabajadores de las obras públicas en Zamora, porque no habían recibido sus salarios.

En 1923 se interesó en el Congreso por la situación de los emigrantes españoles ante el abandono en el que se encontraban en algunos países y por algunos abusos que se cometían con ellos como trabajadores.

En ese mismo año denunció la situación del campo en la provincia de Cáceres ante la denuncia del Sindicato Obrero Agrícola de Zorita porque los propietarios se negaban a desinfectar sus terrenos por la plaga de la langosta. También le importaron los mozos de estación en 1923. Un mozo de estación había muerto en la madrileña Estación del Norte de la Compañía ferroviaria del Norte. cuando hacía la carga y descarga de la correspondencia, es decir, del correo de los trenes, un trabajo por el que estos trabajadores no cobraban ningún estipendio. Pero esta tarea era competencia de la Dirección General de Correos, y sus empleados la practicaban con otras Compañías ferroviarias, como era el caso de la del Mediodía. Así pues, Saborit se dirigió al Ministerio de Fomento para solicitar que estos mozos fueran relevados de esta ocupación. Al parecer, tuvo éxito, porque el ministro tomó cartas en el asunto. Ese fue un año en el que trabajó especialmente, porque en el Ayuntamiento planteó el problema de la hidrofobia como una verdadera epidemia y propuso soluciones.

En 1931 encargó un estudio para un proyecto de ley sobre saneamientos de las viviendas en España. En ese año realizó otro estudio sobre el control de materiales del Consistorio madrileño para evitar el despilfarro que afectaba a las cuentas públicas. También en tiempos de la República en Madrid (1932) puso en marcha una iniciativa muy novedosa después de reunir a los maestros y profesores del distrito popular de La Latina con el fin de constituir una entidad en defensa de la escuela y del niño y que debía tener una misión fundamentalmente de orientación pedagógica.

Y así podríamos llenar varias páginas más.

Saborit hizo análisis más generales sobre muchas cuestiones, incluidas las relativas a la emancipación de la mujer e intervino en los debates del Partido y de la UGT, pero siempre fue un claro exponente de trabajo en favor de la gente. En estos tiempos de discusiones bizantinas, recordamos a políticos como Saborit haciendo o intentando hacer con sus denuncias y sus propuestas de soluciones, así como tomando medidas concretas, que la vida fuera mejor para los trabajadores y trabajadoras. Y eso lo realizó teniendo y sintiendo el compromiso social de forma sincera y plena. Con ejemplos así la política se dignifica y cobra su sentido transformador como muchos y muchas en este país sentimos, a pesar de los pesares que produce el fango de la corrupción y el apetito desmesurado por el poder.

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