El acto de la Fraternidad Cívica de 1928

Historia

En un anterior trabajo nos acercamos al estudio de la Fraternidad Cívica, asociación femenina, pero con presencia masculina, dedicada a la defensa de los enterramientos laicos, aunque también estuvieron en el compromiso por la condición de la mujer en España. En ese mismo artículo estudiamos el acto que protagonizaron en 1926 en el Cementerio Civil. Pues bien, en esta nueva pieza glosaremos el acto anual, pero del año 1928, en el mismo Cementerio Civil madrileño.

El acto tuvo lugar el domingo por la tarde, día 27 de mayo. Además de la Fraternidad Cívica, acudieron miembros y representantes de la Sociedad “El Libre Pensamiento”, entidades evangélicas, logias masónicas, círculos republicanos, Sociedad “Amigos del Progreso”, Escuela Nueva, Alianza Republicana y entidades de la Casa del Pueblo madrileña, es decir, librepensadores, evangélicos, masones, republicanos y socialistas.

Se visitaron, depositando ramos de flores, las tumbas de Pi i Margall, Salmerón, Pablo Iglesias, Luis Simarro, Sanz del Río, Nakens, Giner de los Ríos, Fernando de Castro, Azcárate, Chíes, Menéndez Pallarés, Miguel Morayta, González Serrano, García Vao, Peña Cruz, Severo García, Toribio Pascual, Barea, Valdivieso, Olalla, Manuel María Iglesias, Francisco González Reglero, Francisco de la Oliva, José González Portillo, y Raimundo Sanz Cid. Se da la circunstancia que un grupo de niños y niñas fueron los encargados de depositar flores en la tumba de Pablo Iglesias.

Terminadas las visitas y las ofrendas tuvieron lugar los discursos. Tomaron la palabra un representante de la Sociedad “El Libre Pensamiento”, el señor Barea, Enrique de Francisco, en nombre de los socialistas, Manuel Hilario Ayuso en representación de la Escuela Nueva y la Alianza Republicana, Rosa Cabrera, tesorera de la Fraternidad, en representación de los evangélicos, y la presidenta de la Fraternidad, Rosario Meca, que cerró las intervenciones.

Los discursos se centraron en la defensa de la tolerancia y la libertad de pensamiento, la secularización de los cementerios y hospitales, así como en la exaltación de la memoria de los homenajeados. Rosario Cabrera insistió en la necesidad de que las organizaciones allí representadas prestasen su ayuda a la obra que estaba realizando la Fraternidad Cívica.

Al parecer, el acto de 1928 fue especialmente concurrido, ya que se calcula que asistieron unas quinientas personas. Recordemos que todavía nos encontramos en la Dictadura de Primo de Rivera.

Los socialistas siempre elogiaron mucho a esta asociación, a cómo organizaban los actos y a su labor, incluyendo crónicas en El Socialista, como la que hemos empleado en este artículo.

Efectivamente, la crónica consultada está incluida en el número 6023 de El Socialista. También nos remitimos al artículo publicado en El Obrero en el mes de mayo de 2019, sobre el acto anterior, y donde incluimos referencias bibliográficas.

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