Un texto didáctico sobre el alcoholismo en 1912

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El movimiento obrero, tanto de signo socialista, como anarquista, se empeñó en luchar contra el alcoholismo como mal que azotaba a una clase obrera extremadamente explotada durante las dos primeras Revoluciones Industriales. Se emprendió una verdadera lucha para apartar a muchos trabajadores de las tabernas, y tanto las Casas del Pueblo como los Ateneos Obreros, además de sus dimensiones organizativas y reivindicativas, fueron pilares en esta cruzada, ofreciendo alternativas de ocio basadas en la educación y la cultura.

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Los objetivos sanitarios para los socialistas en 1929

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En distintos trabajos venimos demostrando que la salud fue un objetivo fundamental de la familia socialista porque, lógicamente, tenía una evidente dimensión social, considerando al capitalismo como causante de los problemas graves en esta materia. No sólo se organizó a médicos y otros profesionales de la sanidad, tanto en el PSOE como en la UGT, sino que, sobre todo, se promovieron demandas por la mejora de las viviendas (problema de extrema gravedad), por la lucha contra la tuberculosis y otras enfermedades endémicas, se trabajó desde los grupos municipales contra la adulteración de los alimentos, y en favor de la atención médica y hospitalaria de los más desfavorecidos, se promovió la divulgación científica e higiénica entre la clase obrera a través de cursos, conferencias, y publicaciones, etc.

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Vandervelde sobre el alcoholismo y la cuestión social (1925)

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La lucha contra el alcoholismo fue un asunto importante para el movimiento obrero, tanto de signo socialista como anarcosindicalista. Las duras condiciones laborales, con jornadas interminables y embrutecedoras, unidas a las lamentables condiciones de las viviendas generaron un fenómeno muy acusado de alcoholismo. La reclamación de la jornada laborable de ocho horas, pretendía, lógicamente terminar con esas inhumanas jornadas, y permitir que los trabajadores pudieran descansar y desarrollar un tiempo de ocio, pero alejado de las tabernas, por lo que la creación de Casas del Pueblo y Ateneos populares no sólo como sede de organizaciones de resistencia, tiene mucho que ver con la necesidad de que los obreros encontrasen lugares donde instruirse, formarse, socializar, fortaleciendo la solidaridad obrera, y poder desarrollar un ocio saludable. Pero con el tiempo también el socialismo comenzó a comprender que el fenómeno del alcoholismo era más complejo, que tenía más causas y que no sólo afectaba a la clase obrera. Precisamente, este artículo incide en esa complejidad expuesta por uno de los principales líderes socialistas europeos en los años veinte.

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