Sobre las responsabilidades franquistas, recordando a Pablo Castellano

Política

Una parte importante del movimiento de memoria histórica o democrática siempre ha considerado que no se puede mantener la impunidad del franquismo, y que no basta con la verdad y la reparación, sino que también es necesaria la justicia, haciendo responsable a los protagonistas de la Transición de no haber hecho el ejercicio correspondiente no solo en relación con la búsqueda de la verdad y la reparación, sino, sobre todo, con la justicia.

 

Pues bien, reflexionando sobre estas cuestiones, Pablo Castellano escribió un artículo en el recién iniciado otoño de 1977, titulado “Franquistas y antifranquistas”, que consideramos inspirador.

Castellano aludía al fenómeno bien conocido en la Transición de aquellos que se llamaron “chaqueteros”, los que se declaraban antifranquistas, pero que con una visita a la hemeroteca quedaban desenmascarados. Pero ese no era el objetivo de su trabajo, sino el de las responsabilidades, una cuestión que desde la España de hoy nos puede parecer más interesante.

El político socialista diferenciaba dos tipos de franquistas, algo que a este historiador y “opinador” ocasional le ha llamado mucho la atención y le ha interesado sobremanera, seguramente por alguna experiencia personal en su primera juventud con algún personaje del primer tipo, y de gratísimo recuerdo. ¿Cuál era ese primer tipo de franquista”? Pues sería, siguiendo a Castellano, el de aquellos de “honradez espartana, de un comportamiento cívico ejemplar”. A estos franquistas había que combatirles sus ideas, sus concepciones políticas en defensa de la dictadura, su asentimiento de la represión, así como su defensa de la “increíble e insostenible filosofía, si es que tenía, del régimen precedente”.

Porque uno hubiera llegado a ser ministro de Franco no se le podía pedir más que cuentas políticas, y discutir de forma seria si creía que con ello servía de alguna forma al país, intentando demostrar la contradicción en que incurría.

Pero había otro tipo de franquista, el que había hecho fortuna y/o para defender la dictadura había asistido a la eliminación de seres humanos. Con estos no se podía discutir ni pedir que rindieran cuentas políticas. Castellano distinguía, en este sentido, entre colaboración política y colaboracionismo y complicidad. Eran los tribunales los que debían juzgar y al parlamento le correspondía indagar y buscar los indicios de delitos.

El argumento de Castellano nos parece harto interesante en su distinción entre franquistas, y las distintas responsabilidades derivadas de actuaciones diversas en la dictadura. Pero decidimos no hacer nada con las responsabilidades de aquellos que se hicieron ricos en la dictadura, y tampoco se llevó a los tribunales a los que eliminaron o hicieron sufrir a las personas y estaban vivos en aquella época.

Para terminar, no olvidemos lo que el propio Pablo Castellano decía en aquel 1977: “más que eximir responsabilidades, en este país se han garantizado inmunidades”.

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