Feijóo: trabajador y viajero en favor de otros

Política

El señor Feijóo es muy trabajador y viajero, dos virtudes indudables para un político y, en realidad, para cualquiera. El problema es si realmente trabaja y viaja a favor del Partido Popular o para otra formación a su derecha.

 

Está trabajando para intentar por enésima vez echar a Pedro Sánchez del poder y acabar con el Gobierno de coalición. Hasta ahí, bueno, es normal, porque es el líder del principal partido de la oposición y está en contra del presidente, de los casos de corrupción y, sobre todo, que eso se nos olvida con frecuencia, de las políticas sociales del ejecutivo. Bueno, insistimos, eso es muy legítimo y más si se es de derechas.

Y en ese trabajo viaja para buscar apoyos para la consecución del objetivo propuesto. También es normal hasta aquí. El problema es que ha viajado a Cataluña, pero, ¿eso es un problema? En principio no, porque Cataluña tiene un peso político en el conjunto español indudable. Pero el problema surge porque se pretende conseguir el apoyo, por empresariado interpuesto, de la formación nacionalista conservadora catalana, esto es, Junts, es decir, el partido de Puigdemont, de Waterloo (a veces pienso en Napoleón y en Wellington y en las tropas prusianas, ¿quiénes les iba a decir que ese paraje belga fuera con el tiempo tan importante para España y no la de Fernando VII), en fin, de los independentistas, aunque conservadores, pero independentistas, a fin de cuentas.

Así pues, trabajo y viaje en favor de Vox, que no debe hace más que insistir un poco, tampoco hace falta mucho, en el universo electoral conservador para arañar votos al PP bajo el argumento de que ellos son la marca de verdad de los valores de la derecha española nacional frente a los pérfidos nacionalistas sin Estado.

Hemos visto estos años cómo la derecha fabricaba la imagen de un presidente supuestamente felón, traidor y que solamente buscaba el poder aliándose con el “diablo” catalanista, y ahora los que habían construido esa imagen van a pedir a los empresarios que presionen para que Junts apoye una moción liderada por Feijóo.

La derecha española es fascinante, y confirma eso que siempre decimos sobre su concepción del patriotismo, que es elástico, muy intenso cuando hay que atacar al enemigo de izquierdas y guardado en el armario cuando es necesario, como en tiempos del Majestic, cuando en los años noventa se configuró esta bipolaridad de Génova, basada en la genial frase de Aznar sobre el catalán en la intimidad.

En aquellos tiempos y en los primeros años del siglo XXI eso no tenía muchas consecuencias electorales porque no había extrema derecha, pero eso ya no vale ahora.

Feijóo demuestra con el tiempo una talla cada vez más pequeña como político. Solamente tenía que sentarse en su despacho del centro de Madrid para ver cocerse al contrincante, pero, no, tenía que coger el avión e irse a Barcelona. Bueno, el conjunto las derechas pueden ganar, aunque en este país el pescado nunca debe venderse de antemano, pero con un PP más disminuido y preso de la extrema derecha. O, al final, las izquierdas reaccionan y dan la sorpresa. O en un futuro no muy lejano puede haber rebeliones populares. Nunca se sabe en esta vorágine en la que vive la política española.

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