Los socialistas

Política

Los socialistas parten de un principio fundamental que tiene que ver con la importancia de la vocación política. Los socialistas pertenecen al universo de la izquierda donde se cree que la política es el instrumento de transformación más importante de la realidad. Por eso, lucharon en el pasado por el sufragio universal, y la democratización del sistema político y, por eso, cuando accedieron al poder, en sus distintos niveles, emprendieron ambiciosas políticas reformistas, sin la tentación totalitaria que podía ser más propia de otras izquierdas. El socialismo democrático siempre ha reivindicado el genuino concepto de reformismo frente a la confusión promovida por las derechas que disfrazan sus ataques al Estado del Bienestar y a las libertades reales con el uso de ese término.

Por otro lado, los socialistas siempre han sido defensores a ultranza del valor del compromiso político frente a los que desprestigian la política con la defensa del interés individual frente al bien colectivo, sin olvidar que la ambición personal subordinada a ese bien es muy legítima. Eso no quiere decir que en la larga Historia del PSOE no haya habido militantes con protagonismo público notorio que hayan antepuesto ese interés personal a la verdadera esencia del socialismo, aunque lo hayan intentado disfrazar con otros argumentos.

El compromiso de un verdadero socialista tiene que ver con el presente, mirando al futuro y en deuda con el pasado desde posicionamientos de izquierda, de progresismo, de combinación de las libertades con la igualdad, reivindicando la fraternidad, ese concepto poco entendido en este país porque para algunos suena a religioso, cuando, en realidad, tiene que ver con el ejercicio de la empatía hacia los demás.

El compromiso socialista exige mucho tiempo, esfuerzo y dedicación, pero compensa siempre por la nobleza de la causa. El compromiso en la izquierda reformista es una opción contra la pasividad, el egoísmo personal y la apatía. El compromiso es servicio hacia lo público, hacia lo que es de todos y todas, y que debe consolidarse pensando en los que vengan después.

Los socialistas piensan en el pasado, algo que se critica mucho por parte de la derecha, olvidando que en las dos etapas democráticas de nuestra reciente Historia la socialista ha sido la opción que más ha luchado por una España mejor. Pero, además, no debemos olvidar que el PSOE es una organización que existe desde los tiempos de la Restauración canovista, y que forma parte de la Historia de este país, algo que debe ser valorado justo en estos tiempos de patriotismos de opereta por los oropeles, agresivo en sus mensajes, además de fabulador de mitos irreales del pasado.

Los socialistas se niegan, además, al silencio que se intenta imponer por decreto sobre sus compañeros y compañeras, y sobre los luchadores desde otros posicionamientos y organizaciones, y que en la etapa de persecución sufrieron intensamente por su compromiso para restaurar las libertades. Un socialista combate con sus ideas a los que intentan imponer el imperio del olvido. Pero, sin lugar a dudas, los socialistas no añoran pasado alguno, porque defienden una opción muy presente para el futuro.

Los socialistas intentan conjugar el ideal de cambios profundos con ejercicios de realismo, sin promesas imposibles, pero con el ánimo del cambio, del perfeccionamiento de instituciones y organizaciones al servicio de la ciudadanía.

Los socialistas, en fin, siempre han estado ahí, con su presencia o con su memoria. Estarán el 28 de abril, y los días de después, asumiendo sus responsabilidades, con sus grandezas y sus errores, pero no olvidando que buscan una España más moderna, más solidaria, más preocupada por sus habitantes, frente a los que se dan golpes de pecho, escondiendo miserias de corrupción, y ofreciendo mentiras del pasado y del presente.

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