Pau Alsina i Rius entre el republicanismo y el movimiento obrero

Historia

Pau Alsina i Rius (1830-1897) fue un claro ejemplo de las relaciones entre el republicanismo y el movimiento obrero en el siglo XIX en Cataluña: figura hoy muy poco conocida, pero harto interesante para entender ese universo político y obrerista, pronto superado por el anarquismo.

 

Alsina nació en Barcelona, y trabajó en el sector textil. En 1865 asistió al Congreso Obrero de Barcelona. Pero su protagonismo como dirigente obrero comenzó en la Revolución de 1868 (“La Gloriosa”), que puso fin al reinado de Isabel II. Alsina entró en el mundo político en la Diputación Provincial y se vinculó al republicanismo federal. Así fue candidato del Partido Republicano Federal por la capital catalana en las elecciones de enero de 1869, consiguiendo ser elegido. Tiene el honor de ser el primer diputado obrero catalán. Este éxito se debe en gran medida al apoyo que recibió del Centro Federal de Sociedades Obreras de Barcelona, que se había creado en ese momento, y que tendría un evidente protagonismo en la creación de la AIT en España.

En las Cortes sería un detractor del librecambismo porque podía perjudicar a la industria textil catalana, y de resultas a los trabajadores. En el otoño de 1869 desempeñaría un claro papel en la revuelta federalista, al pertenecer a la Junta Revolucionaria de Barcelona. Como fue un fracaso tuvo que huir a Francia. Alsina fue famoso porque llevó una petición en las Cortes en abril de 1870, avalada con miles de firmas de los obreros, sobre la necesidad de tribunales o jurados mixtos entre patronos y obreros para solucionar los conflictos laborales. También se preocupó por la supresión del sistema de quintas, una constante petición del movimiento obrero de todo signo en la España del siglo XIX. Entre otras de sus peticiones hubo una importante sobre la necesidad de crear una especie de banco para financiar las necesidades de los trabajadores en paro, enfermos o jubilados, en una suerte de seguros sociales.

Posteriormente, asistió al Congreso del Centro Federal de Tejedores a Mano a principios de 1871 en Barcelona, donde las ideas anarquistas triunfaron. En realidad, el anarquismo, cada vez más fuerte en Cataluña, denostaba la vía que había adoptado Alsina de participar en política, aunando republicanismo y movimiento obrero. En ese mismo año, sería elegido senador. En 1873 se presentó a las elecciones municipales en Barcelona.

Cuando terminó la experiencia republicana podemos observar una evolución conservadora en nuestro protagonista, ya que se ingresaría en el republicanismo posibilista de Castelar. Terminó sus días trabajando como conserje en un Museo de Barcelona, ciudad donde fallecería. Alsina también fue masón.

Se da la circunstancia que Gràcia le dedicó una calle, que fue rebautizada en el franquismo nada y nada menos que con el nombre de un funcionario catalán que había colaborado en la introducción del Santo Oficio en Cataluña. En 2009 dicha calle volvió a llevar el nombre de Pau Alsina.

Podemos consultar las siguientes referencias: Diccionario de Historia de Cataluña; Ed. 62; Barcelona; 1998.

Martínez de Sas, María Teresa, Diccionario biográfico del movimiento obrero en los países catalanes. La Abadía de Montserrat, 2000.

Gran Enciclopedia Catalana.

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